
Eduardo Galeano
El escritor y poeta uruguayo Eduardo Galeano (1940-2015) es autor de muchos libros, de los cuales se destacan Memoria del fuego (1986) y Las venas abiertas de América Latina (1971).
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[.article__paragraph--leading] ¿Qué es la comunión? Esta imagen va al fondo de la cuestión. El poeta y crítica social uruguayo Eduardo Galeano, ateo, conocía algunos de los pastores y laicos detenidos por el gobierno autoritario de su país en los años justo antes de la dictadura cívica-militar que se instaló en el país entre 1973 y 1985. La breve narrativa abajo se basa en sus recuentos. Miguel Brun fue un pastor y teólogo metodista detenido entre mayo de 1972 y mayo de 1973. [.article__paragraph--leading]
[.article__paragraph--cap] 1973, Montevideo, cuartel noveno de Caballería: jodida noche. Rugidos de camiones, ráfagas de metralla, los presos al suelo, boca abajo, manos en la nuca, un fusil clavado en cada espalda, gritos, patadas, culatazos, amenazas...[.article__paragraph--cap]
A la mañana siguiente, uno de los presos, que todavía no había perdido la cuenta del almanaque, recordó:
–Hoy es domingo de Pascua.
Estaba prohibido juntarse.
Pero se hizo.
Al centro del barracón, se hizo.
Ayudaron los que no eran cristianos. Algunos vigilaban los portones de rejas y seguían los pasos de los soldados de guardia. Otros formaron un anillo de gente que iba y venía, caminando como al descuido, alrededor de los celebrantes.
[.imgcaption] R. O. Hodgell, Manos , linograbado. [.smalltext] Usado con permiso de P. C. Hodgell. [.smalltext] [.imgcaption]
Miguel Brun susurró algunas palabras. Evocó la resurrección de Jesús, que anunciaba la redención de todos los cautivos. Jesús había sido perseguido, encarcelado, atormentado y asesinado, pero un domingo como éste había hecho crujir los muros, y los había volteado, para que toda prisión tuviera libertad y toda soledad tuviera encuentro.
Los presos no tenían nada. Ni pan, ni vino, ni vasos siquiera. Fue la comunión de las manos vacías.
Miguel ofreció al que se había ofrecido:
–Comamos –susurró–. Éste es su cuerpo.
Y los cristianos se llevaron la mano a la boca, y comieron el pan invisible.
–Bebamos. Ésta es su sangre.
Y alzaron la ninguna copa, y bebieron el vino invisible.
[.smalltext] Fuente: Eduardo Galeano, Bocas del Tiempo, Copyright © 2006 por el autor. Reproducido con el permiso de Susan Bergholz Literary Services, Lamy, NM, EE. UU. Reservados todos los derechos. [.smalltext]