Por qué necesitamos narradores
Los niños anhelan los cuentos de hadas y las leyendas, dice el creador del jardín de niños.
Disfruta 3 meses de prueba de acceso completo. Inicia hoy tu PRUEBA GRATUITA. Cancela en cualquier momento.
INICIA PRUEBA GRATUITAPor qué necesitamos narradores
Los niños anhelan los cuentos de hadas y las leyendas, dice el creador del jardín de niños.
[.article__paragraph--cap]Un buen narrador es una bendición preciosa. Bienaventurado el círculo de niños que puede disfrutarlo; su influencia es grande y ennoblecedora; tanto más, cuanto menos parece que eso sea su objetivo. Con gran estima y lleno de respeto saludo a un narrador genuino; con intensa gratitud le estrecho la mano. Sin embargo, a él le corresponde un saludo mejor que el mío; ¡contemplen los rostros alegres, los ojos brillantes, los gritos jubilosos que lo reciben!; vean el círculo floreciente de niños encantados que se agolpan a su alrededor, como una corona de flores frescas y ramas alrededor del bardo de la alegría y el deleite.[.footnote-link]1[.footnote-link][.article__paragraph--cap]
[.article__paragraph--cap]¿Quién no recuerda el intenso deseo que llenaba el corazón, sobre todo en los últimos años de la infancia, al contemplar viejos muros y viejas torres en las colinas y al borde del camino, de escuchar a otros relatar estas cosas, su época y sus causas? ¿Quién no ha percibido en esos momentos un sentimiento vago e indefinible de que, en algún momento, estas mismas cosas podrían y darían cuenta de sí mismas y de su época?[.article__paragraph--cap]
¿Y quién, a juzgar por la experiencia y el conocimiento, puede proporcionar estos relatos, si no son aquellos que vivieron antes: los mayores? Nuestro más sincero deseo es que ellos nos los cuenten; y así se desarrolla en los niños el deseo y la sed de cuentos, leyendas y todo tipo de historias, y más adelante, de relatos históricos. Este anhelo, especialmente en sus inicios, es muy intenso; tanto es así que, cuando otros no logran satisfacerlo, los niños buscan satisfacerlo por sí mismos, sobre todo en los días de ocio y en los momentos en que han terminado las actividades habituales del día.
¿Quién no se ha sentido lleno de respeto al observar a un grupo de niños reunidos alrededor de uno a quien una buena memoria y una imaginación viva han designado como su narrador? ¡Con qué atención escuchan todos cuando su historia satisface su deseo más querido y confirma su juicio mediante su trama y sus incidentes, es decir, cuando les presenta palabras y hechos en armonía con sus propios pensamientos y sentimientos![.footnote-link]2[.footnote-link]

[.article__paragraph--cap]A los niños les atraen las leyendas y los cuentos de hadas, no por las formas variadas y coloridas que en ellos aparecen, sino por su vida espiritual, que les proporciona una medida para su propia vida y espíritu.[.footnote-link]3[.footnote-link][.article__paragraph--cap]
[.article__paragraph--cap]Aunque la historia pueda presentar a personas extrañas y tierras desconocidas, otras épocas y otras costumbres, en ella el oyente busca y encuentra una imagen de sí mismo, aunque nadie más pudiera decir: “Ese se parece a ti”.[.footnote-link]4[.footnote-link][.article__paragraph--cap]
[.article__paragraph--cap]Esta es la razón principal por la que a los niños les gustan tanto las historias, las leyendas y los cuentos; más aún cuando se les cuentan como si realmente hubieran ocurrido en algún momento o como si estuvieran dentro de lo probable, para lo cual, sin embargo, apenas hay límites para un niño.[.article__paragraph--cap]
El poder que apenas ha germinado en la mente de los niños lo ven ellos en la leyenda o el cuento, como una planta perfecta llena de las flores y los frutos más deliciosos. La misma lejanía de la comparación con sus propias esperanzas vagas expande el corazón y el alma, fortalece la mente y despliega la vida en libertad y poder.[.footnote-link]5[.footnote-link]
[.smalltext]Versión en inglés extraído de Where Children Grow. Traducción de Coretta Thomson.[.smalltext]