
Óscar Romero
Monseñor Óscar Arnulfo Romero, intrépido defensor de los pobres y desamparados, alcanzó renombre mundial durante sus tres años como arzobispo de San Salvador. Se murió por la bala de un asesino en 1980.
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No nos debe extrañar
[.poemindent] que una Iglesia tenga mucho de cruz, [.poemindent]
porque si no, no tendrá mucho de resurrección.
Una Iglesia acomodaticia,
[.poemindent] una Iglesia que busca el prestigio
[.poemindent] sin el dolor de la cruz [.poemindent][.poemindent]
no es la Iglesia auténtica de Jesucristo.
Predicación que no denuncia el pecado
[.poemindent] no es predicación de evangelio. [.poemindent]
Predicación que contenta al pecador
[.poemindent] para que se afiance en su situación de pecado [.poemindent]
[.poemindent] está traicionando el llamamiento del evangelio. [.poemindent]
Predicación que no molesta al pecador
[.poemindent] sino que lo adormece en su pecado [.poemindent]
Es dejar a Zabulón y Neftalí
[.poemindent] en su sombra de muerte [.poemindent]
Predicación que despierta,
predicación que ilumina
[.poemindent] —como cuando se enciende una luz y alguien está [.poemindent]
dormido, naturalmente que lo molesta,
[.poemindent] pero lo ha despertado—, [.poemindent]
Ésta es la predicación de Cristo:
¡Despertad! ¡Convertíos!
Ésta es la predicación auténtica de la Iglesia.
Naturalmente, hermanos, que una predicación así
[.poemindent] tiene que encontrar conflicto, [.poemindent]
[.poemindent] Tiene que perder prestigios malentendidos, [.poemindent]
[.poemindent] Tiene que molestar, tiene que ser perseguida. [.poemindent]
No puede estar bien con los poderes de las tinieblas
[.poemindent] y del pecado.[.poemindent]
Ésta es su misión, encargada a la Iglesia,
misión difícil:
[.poemindent] arrancar de la historia los pecados, [.poemindent]
[.poemindent] arrancar de la política los pecados, [.poemindent]
[.poemindent] arrancar los pecados de la economía, [.poemindent]
[.poemindent] arrancar los pecados allí donde estén. [.poemindent]
¡Qué dura tarea!
Tiene que encontrar conflictos en medio de tantos egoísmos,
[.poemindent] de tantos orgullos, [.poemindent]
[.poemindent] de tantas vanidades, [.poemindent]
[.poemindent] de tantos que han entronizado [.poemindent]
[.poemindentmore] el reino del pecado entre nosotros. [.poemindentmore]
Tiene que sufrir la Iglesia por decir la verdad,
[.poemindent] por denunciar el pecado, [.poemindent]
[.poemindent] por arrancar el pecado.[.poemindent]
A nadie le gusta que le toquen una llaga,
y por eso salta una sociedad que tiene tantas llagas
cuando hay quien le toque con valor:
[.poemindent] “Tienes que curar, [.poemindent]
[.poemindent] tienes que arrancar eso. [.poemindent]
[.poemindent] Cristo —cree en él. [.poemindent]
[.poemindent] Conviértete”.[.poemindent]
[.smalltext]Este artículo está extraído del libro La violencia del amor.
Imagen: Jerusalem, Via Dolorosa, Estación IX. Foto de Berthold Werner en Wikimedia Commons[.smalltext]