My Account Sign Out
My Account
    Ver carrito

    Subtotal: $

    Caja
    painting of mountains and towns

    Los milagros no son magia

    Para los santos que volaban, los milagros eran una consecuencia de su santidad.

    por Carlos Eire

    lunes, 12 de enero de 2026

    Otros idiomas: English

    0 Comentarios
    0 Comentarios
    0 Comentarios
      Enviar

    Susannah Black Roberts de Plough conversó con Carlos Eire, cuyo libro They Flew: A History of the Impossible (Ellos volaron: la historia de lo imposible) fue publicado en 2023 por Yale Univeristy Press. El Dr. Eire es profesor de Historia y Estudios Religiosos en la cátedra T. Lawrason Riggs de la Universidad de Yale.

    Plough: ¿Qué lo llevó a escribir They Flew?

    Carlos Eire: El tema del libro es mi obsesión, la relación entre lo natural y lo sobrenatural, o lo material y lo espiritual. Todos mis estudios académicos se han enfocado en este tema. Comencé con la iconoclasia, luego me enfoqué en actitudes relacionadas a la muerte y la vida después de la muerte, y luego en la eternidad. Y, después, ¡Santa Teresa de Ávila! El misticismo siempre me ha interesado profundamente. Y luego escribí este libro sobre los milagros, especialmente los imposibles: la levitación y la bilocación.

    Me formé como funcionalista; me enseñaron que solamente podía abarcar la religión como funcionalista. Estudias creencias, y luego deduces qué propósito o función cumplen. Porque no puedes hacer la pregunta: “¿existe un reino sobrenatural?” Simplemente no lo puedes hacer. No puedes preguntarte si estos relatos milagrosos que encuentras, no solo en el cristianismo, sino en todas las religiones, son hechos reales. No puedes tratarlos como hechos. Si hubiera publicado algo similar a They Flew cuando comencé mi carrera, la habría terminado. ¡Así que esperé a tener esta edad [74]!

    Pero la idea de este proyecto surgió en el verano de 1983, cuando visitaba el convento de Santa Teresa en Ávila. La guía turística me mostró el lugar donde Santa Teresa y Juan de la Cruz habían levitado juntos por primera vez. La guía, una muchacha joven, se refirió a ello dándolo por hecho. Recién nos había estado mostrando un par de cosas; aquí está la escalera, aquí es la cocina, este es el lugar donde ocurrió la levitación. Alguna parte de mi cerebro despertó. Pero estaba haciendo malabares con otros proyectos, y recién luego de 2020 comencé a avanzar con esto, a gran velocidad.

    painting of a monk flying

    Escuela italiana, El éxtasis de San José de Cupertino, óleo sobre lienzo, siglo XVIII.  Arte de Bonhams. Usado con permiso.

    Hoy en día pienso que el enfoque funcionalista es maravilloso. A medida que aprendes sobre creencias y el contexto en el que ocurren; es maravilloso y muy necesario. Pero ya no creo que sea la única forma de abarcar el tema de los milagros imposibles como la levitación o la bilocación.

    Un crítico hostil me comparó con Erasmo de Rotterdam, señalando que quería el pan y también la torta, que criticaba, pero esquivaba criticar del todo, que me quedaba en el medio. Mientras leía la reseña, me vino a la mente una cita de Lutero: Lutero llamó a Erasmo “tan escurridizo como una anguila”. ¡Lo tomé como un gran cumplido!

    Si me pongo en los zapatos de ese crítico, pienso que debe haber sido frustrante no encontrarlo crédulo, porque si usted fuera crédulo, lo volvería más fácil.

    Es correcto. Y este mismo crítico pensó que era apropiado traer a colación mi lugar de nacimiento [Cuba] y la cultura en la cual crecí: ¿cómo podría yo no estar afectado por el “realismo mágico”? Después de todo, soy un hombre de corto de mente, como todos los hispanos nacidos en Latinoamérica, aparentemente.

    Bueno, eso es sorprendente. Has escrito sobre la necesidad del testimonio escrito: de esto depende la historia, en su mayor parte. Solíamos escuchar a los nuevos ateos decir algo así como: si Jesús quería que la gente creyera en él, ¿por qué no vino en una época en la que existiera la fotografía? Pero en una era de fotos y videos generados por IA, queda claro que el testimonio de una persona de buen carácter es en realidad mucho más fuerte que la prueba fotográfica.

    Bueno, ya sabes, ¡Sir Arthur Conan Doyle fue engañado por fotos de hadas! El testimonio es lo más importante que no desarrollé en el libro. Lo que no digo explícitamente en el libro es que la mayoría de los testimonios que tengo vienen de investigaciones sobre canonizaciones y beatificaciones, no de hagiografías. ¿Qué lo hace especial? Para todos los levitadores medievales, todo lo que sabemos sobre sus levitaciones son sus hagiografías. Dichas composiciones, desde el punto de vista de un historiador, son materiales cuestionables, porque el autor quiere convencerte de que esta persona fue muy especial.

    Lo mismo ocurre con las investigaciones de beatificaciones y canonizaciones, pero la diferencia es que, luego del Concilio de Trento, los católicos instituyeron un proceso extremadamente riguroso de investigación de todas las reivindicaciones de santidad, debido a la doctrina protestante del cesasionismo de milagros, la idea de que Dios ya no hace estas cosas. Se crearon cuestionarios para cada caso. Las preguntas específicas varían entre santos, pero siempre hay una sección enfocada en milagros, y los que testifican deben jurar que están diciendo la verdad. Pero a diferencia de un tribunal civil donde el perjurio solamente te cuesta una fianza o algo de tiempo de prisión, en estas inquisiciones la pena por mentir es el infierno. O, porque hay perdón en cada pecado, incluso en los más graves, un largo tiempo en el purgatorio. Y toda esta gente que testifica suele ser religiosa. Creen en el infierno y en el purgatorio. Entonces, ¿Van a inventar todas estas historias? Y los testimonios que se dan en un lugar A, uno B, y otro C, ¿van a ser todos iguales? No. Eso aumenta su credibilidad.

    También existe la postura del abogado del diablo, la persona que intenta probar que dicha persona no es digna de la beatificación.

    Correcto. Y, de hecho, en el caso de los tres que predominan en They Flew, Teresa de Ávila, José de Cupertino y María de Ágreda, todos tuvieron que enfrentarse a la inquisición. Todos le temían a la inquisición a sabiendas de que, en la Iglesia Católica, estos fenómenos también podían atribuirse al diablo. Por ende, Teresa no solamente se sentía avergonzada, sino que le temía a los cargos que podrían adjudicarle. Cuando tuvo visiones de Cristo pasó un período difícil en el cual sus confesores le decían “Ese que ves no es Cristo, sino el diablo”. Y, en cierto punto, este confesor le dice, “La próxima vez que veas a ‘Jesús’, dale la higa”. Porque esa es la señal que le haces al diablo. Pero Jesús aparece y ella le hace la higa. Y escribe sobre esto. Y Jesús le dice, “Gracias por obedecerle a tu confesor. Pero ahora ve y dile que no soy el diablo”.

    painting of a monk flying

    Ludovico Mazzanti, San José de Cupertino, ca. 1754. Arte de Ludovico Mazzanti / Alamy. Usado con permiso.

    Lo único que escuchaba José de Cupertino en sus trances era la voz de su superior monástico. Eso es realmente distintivo. Y por más de que muchos de esos milagros desafíen algunos aspectos de la sociedad, no desafían el orden de la obediancia y la jerarquía en sí misma.

    Es cierto. Y, como dijo San Bernardo de Claraval cuando le preguntaron “¿Cuál es la mayor virtud?: Humildad. Humildad. Humildad. Y todos los fraudes con los que lidio en este libro como forma de experimento de control, que son descubiertos como farsantes, no son para nada humildes. Son todo lo contrario. Son narcisistas que se autopromocionan. Entonces, tenemos estos testimonios jurados, y la pena es algo a lo que estas personas realmente le tienen miedo. Creo que, si las circunstancias fueran las mismas en un tribunal civil donde, por ejemplo, se aplicara la pena de muerte por mentir, ¿los historiadores descartarían el testimonio? ¿El juez descartaría el testimonio? La probabilidad es mucho menor. La mayoría de los historiadores no descartarían un testimonio con este nivel de seriedad y credibilidad. ¿Por qué descartarlo? Esa es mi pregunta.

    ¿Cuál ha sido la respuesta más sorprendente que has recibido?

    El primer correo sorprendente que recibí fue de un científico en el Reino Unido que estaba feliz de haber leído en detalle la levitación de José. Entró en éxtasis cataléptico, o, para usar un término médico, en una convulsión cataléptica, en la que cualquier posición en la que se encontrara al entrar en éxtasis se mantenía fija hasta que salía de él. El detalle es que no solo su cuerpo permanecía rígido, sino también su ropa. Y este científico dijo: “Esto prueba mi teoría de que los éxtasis místicos están fuera del espacio-tiempo”. Me perdió porque no pude seguir la ciencia.

    Otro correo que recibí fue de un ex agente de la CIA que había trabajado en el Proyecto Stargate, que investigaba la visión remota. Durante dos décadas, tanto Estados Unidos como la Unión Soviética emplearon a psíquicos para ver qué había al otro lado de la Cortina de Hierro. Como obtuvieron muchos éxitos, el programa se mantuvo durante veinte años. Por supuesto, hay gente que dice que no era real. En cualquier caso, él también se alegró mucho de ver un detalle en mi libro, algo que él mismo había experimentado. Cuando María de Ágreda se bilocó a Texas, podía hablarle a los nativos. No conocía su idioma, y ellos no hablaban el suyo, pero lograban entenderse. Este ex miembro de la CIA me dijo en un email: “A veces, cuando realizaba visiones remotas, lograba cruzar al otro lado [es decir, Rusia] y podía hablar con personas del otro lado. Ellos podían hablar conmigo, nos entendíamos perfectamente, y puedo ponerlo en contacto con más personas que han tenido esta experiencia”.

    Te enfocas en levitación y bilocación, ¿qué piensas de los milagros de sanidad?

    Son muy comunes y desde luego son la respuesta a una necesidad humana básica. Conozco alguien que fue curado en Lourdes. Era ateo, y se rehusó a aceptarlo como un milagro. Fue marine en la Guerra de Vietnam y lo hirieron con una granada. Tenía problemas en las piernas por sus heridas, que empeoraban con el tiempo. Estaba viajando por Europa con un amigo que insistió en ir a Lourdes, y él accedió a regañadientes. Cuando estaba allí, al entrar en la Gruta, le falló la pierna. Entonces se apoyó con la mano en la pared de la Gruta y se curó. Hablamos por teléfono por dos horas; él continuaba explicándome por qué no era un milagro y repasando las teorías científicas de por qué podría haber pasado, que solamente era una coincidencia.

    painting of a monk flying above people

    Peter Paul Rubens, Los milagros de San Francisco de Paula, óleo sobre tabla, ca. 1627 (detalle). Arte de WikiMedia Commons (dominio público).

    La iglesia y tú hacen mucho hincapié en la santidad como el milagro principal. C.S. Lewis habla de cómo en el Renacimiento y a principios de la Ilustración hubo un incremento en la magia y la ciencia. Lewis ve esto como las dos caras de una misma moneda, porque ambas controlan el mundo a través de la técnica. A primera vista, pareciera que las historias de milagros de esa época encajarían en el lado de la magia. Pero, de hecho, hacen algo que se opone tanto a la magia como la ciencia. Entonces, tienes a la magia y a la ciencia en un lado, y al poder de la santidad en el otro. Muchos de estos milagros parecen ser casi secundarios al milagro de la santidad.

    Bueno, eran un subproducto de la santidad. Muchos de los santos que levitaban o se bilocaban también pusieron el foco en el éxtasis místico. En mi opinión, debe haber una conexión a la fisiología humana. No es el historiador quien habla, esto se está volviendo teológico, metafísico y pseudocientífico. Pero tiene que haber un vínculo fisiológico entre el cuerpo humano material y lo divino. Y, de hecho, los neurólogos han descubierto en qué regiones del cerebro tienen lugar las experiencias religiosas. Así que, si existe un reino sobrenatural, nuestro cerebro es el punto de contacto. Todos los seres humanos tienen cerebro. Y es ese entrenamiento: ¿qué pasa si rezas todo el día durante toda tu vida adulta? Pasas todo el día rezando; ¡esa parte de tu cerebro se activa! Esta era la visión de Teresa en el siglo XVI sobre la levitación: en éxtasis, el alma es atraída hacia el cielo con tanta fuerza, tan rápidamente, de forma tan irresistible, que el cuerpo debe seguirla.

    Los materialistas dogmáticos opinan que el cerebro es el que produce todo esto. Es el origen. Pero los que dicen que es el receptor... pero esto es otro tema. ¡Y luego están las experiencias cercanas a la muerte! Oh, si tuviera veintitrés años otra vez, me dedicaría a esto. Irónicamente, el Centro de Estudios sobre Experiencias Cercanas a la Muerte está en la Universidad de Virginia. Lo ha estado durante décadas. Y yo estuve allí durante quince años, al otro lado de la calle, y no sabía que existía. Publican la revista Journal of Near-Death Studies (estudios sobre experiencias cercanas a la muerte), que es una revista científica seria. ¡En la UVA, la universidad del Sr. Jefferson! Se está revolviendo en su tumba en Monticello como un torno. El hombre que eliminó todos los milagros del Nuevo Testamento. ¡Ja!


    Esta entrevista se realizó el 24 de junio de 2025 y se ha editado para mayor claridad y brevedad. Traducción de Micaela Amarilla Zeballos

    Contribuido por CarlosEire Carlos Eire

    Carlos Eire es historiador de la Europa medieval tardía y moderna temprana, especializado en las Reformas protestante y católica, la historia de la piedad popular, la historia de lo sobrenatural y la historia de la muerte.

    Aprender más
    0 Comentarios