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Detail from Study of Clouds with a Sunset near Rome, oil painting on paper by Simon Alexandre-Clément Denis, 1786-1801

La respuesta a la larga soledad

por Dorothy Day

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Radicalmente comprometida en favor de la paz, de la no-violencia, de la justicia radical y de la causa de los pobres y los marginados, Dorothy Day, fundador del Movimiento “Catholic Worker”, ha servido de inspiración a generaciones de activistas. Su vida la llevó desde su juventud como periodista en el crisol del pensamiento político y literario que era el neoyorkino Greenwich Village de los años veinte, a su conversión al catolicismo, que significó el final de una vida un tanto bohemia.

Este artículo está compuesto por una cita de La larga soledad y otra de Panes y peces, los dos publicados por Sal Terrae.

Vivir en comunidad era la respuesta social a la larga soledad. Era uno de los atractivos de la vida religiosa, ¿y por qué no podían hacer lo mismo los laicos? No sólo la comunidad básica de la familia, sino también una comunidad de familias, con una combinación de propiedad privada y propiedad colectiva.


Todos sufrimos [dilemas] que luego se borran de la memoria. Pero ceder cada día, cada hora, lo que poseemos y, sobre todo, subordinar nuestros impulsos y deseos a los ajenos, es duro, muy duro, y no creo que llegue nunca a resultar más fácil.

Te puedes desnudar tú mismo, o ser desnudado por otros, pero aun así te defenderás como una fiera y buscarás tu comodidad, ese rato en que nadie te moleste, tu tranquilidad, tu descanso. Ya se trate de libros o de música –la gratificación de los sentidos internos–, de comida o bebida, de café o tabaco, no hay una renuncia más fácil que otra.

A veces –normalmente después de leer la vida de un santo, como Benedict Joseph Labre—empezamos a pensar en la pobreza, en emprender el camino en solitario, vivir con los indigentes, dormir en los bancos del parque o en el asilo de la ciudad, vivir en las iglesias, sentarnos ante el Santísimo Sacramento, como vemos hacer a muchas personas que vienen del albergue municipal o del Ejército de Salvación… Y cuando esos pensamientos llegan en los cálidos días de la primavera, cuando los niños juegan en el parque y es agradable estar en el exterior, en las calles de la ciudad, sabemos que no estamos sino engañándonos a nosotros mismos, pues nos limitamos a soñar con una forma de lujo. Lo que queremos es el calor del sol y tranquilidad y tiempo para pensar y leer y vernos libres de las personas que nos presionan desde la mañana temprano hasta altas horas de la noche. No; el problema de la pobreza no es simple.

A lo largo de la historia de la Iglesia, los santos han hecho hincapié a una y otra vez en la pobreza voluntaria. Todas las comunidades religiosas –iniciadas en la pobreza y en condiciones increíblemente duras, pero con una aceptación gozosa de lesas condiciones por los sacerdotes, hermanos, religiosos o religiosas que dedicaron su juventud y sus energías a las buenas obras—empezaron pronto a “prosperar”. Las propiedades se fueron ampliando, hasta que se acumularon tierras y edificios; y, aunque en las comunidades todavía se practica la pobreza individual, hay una riqueza corporativa. Es difícil seguir siendo pobre.

Franz Stuck, Circle Dancing, (1910)

Imagen: Franz Stuck, Baile en círculo (1910).

Franz Stuck, Circle Dancing, (1910)
Contribuido por photo of Dorothy Day Dorothy Day

Radicalmente comprometida en favor de la paz, de la no-violencia, de la justicia radical y de la causa de los pobres y los marginados, Dorothy Day era fundador del Movimiento “Catholic Worker”.

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