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    Consejos de un pastor de jóvenes

    por Johann Heinrich Arnold

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    Es un privilegio guiar a los jóvenes a Jesús, para mostrarles lo maravilloso que es el mundo de Dios, a pesar de la terrible impureza, corrupción y oscuridad de nuestra época. Para los jóvenes es sobre todo importante que su reverencia por Dios y su respeto por sus padres nunca se apague, incluso si pecan conscientemente.

    Los padres deben buscar una relación de confianza con sus hijos desde la más temprana edad y no esperar hasta que surjan problemas, como a la edad de cinco o seis años. Si esperan demasiado tiempo, pueden ser capaces de conseguir una obediencia externa, pero no la respuesta interna y el respeto necesario para resolver problemas como la mentira, la indecencia y la desobediencia. Pero, si se logra una relación de confianza y respeto, será imposible para un niño resistirse a sus padres.

    Algunos jóvenes atraviesan períodos de desarrollo más difíciles que otros, y hay que tener cuidado de no ser demasiado duros y críticos con ellos. Lo más importante es guiarlos al arrepentimiento, la conversión y la fe. No creo que esto se pueda lograr por medio del duro castigo. Siempre y cuando haya incluso una pequeña llama de reverencia por Dios y por los padres dentro de ellos, el camino a su corazón permanecerá abierto. Sin embargo, si la última chispa de reverencia se ha extinguido en una persona joven, uno solo puede luchar por su conversión a través de la oración. Debemos recordar que la conversión jamás puede lograrse mediante la persuasión.

    De una carta: Nunca eres demasiado joven para dar tu vida a Jesús, y nunca eres demasiado joven para sentir su cercanía. Estoy agradecido de que quieras dejar todo en las manos de Dios y quieras ser humilde. Aférrate a este deseo en medio de todas las luchas, sin duda las experimentarás en tu vida, porque no hay vida de discipulado sin necesidad ni lucha. Te deseo la protección de Dios en todo lo que vas a vivir. Que las manos perforadas de Jesús te sostengan firmemente en tanto te aferres con fuerza a él.

    De una carta: Es bueno darse cuenta de que seguir a Jesús puede costar mucho sufrimiento, y quizá incluso la muerte por su causa. En este sentido debes tomar una postura contra el mal que encuentras en el mundo, también en la escuela preuniversitaria. Entiendo muy bien que hay muchas cosas que te tientan, sobre todo en el área de la impureza. Pero si optas por Jesús, su luz clara te hará sentir repugnancia por todo pecado. Que Jesús te guíe cada día y que nunca te apartes de su voluntad.

    De una carta a un joven de 17 años de edad: Querido hermano, me alegro de que quieras comenzar de nuevo. Creo que has sido un joven muy orgulloso. Lee el Antiguo y el Nuevo Testamento, y verás cómo el orgullo impide a Dios hablar con el hombre y obrar en él. Tu vida cotidiana ha girado en torno a ti mismo, aunque le agradezco a Dios que ahora quieras rechazar tu egocentrismo. Sé un ejemplo de consagración y humildad, y sé testigo de Jesús en la escuela preuniversitaria. Esto es algo muy necesario en nuestros tiempos.

    De una carta a un niño con discapacidad: Tienes un cuerpo débil, pero un alma que vive. Gracias a Dios por esto. Hay mucha gente en este mundo que tiene un cuerpo fuerte y un alma apagada. En realidad, todas las personas, aunque sean fuertes y saludables, dependen de Dios y de Jesús. Solo que a veces no se dan cuenta. Lo maravilloso es que tú lo sabes. Aférrate con firmeza a esto, y Jesús te guiará a través de todas las cosas.


    Extraído y traducido de Discipleship (en inglés)

    boys playing guitar
    Contribuido por J. Heinrich Arnold Johann Heinrich Arnold

    Johann Heinrich Arnold, conocido por sus libros que han ayudado a muchos a seguir a Cristo en su vida diaria. Quienes lo conocieron lo recuerdan como un hombre cabal que daba la bienvenida cariñosa a cualquiera persona abrumada, invitándola a tomar un cafecito y platicar.

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