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Una de las críticas legítimas lanzadas contra el socialismo es que cuando se elimina la propiedad privada, la gente no está motivada a trabajar. ¿Por qué debería poner mi mayor esfuerzo si al final todos reciben el mismo pago? Pero en realidad, el dinero es un motivador sorprendentemente pobre. Un motivador mucho más fuerte es el propósito. La motivación en nuestro contexto no proviene de mandatos gubernamentales o del interés económico personal, proviene de nuestro llamado a vivir en comunidad.

Fuente: Un negocio cristiano, ¿es un oxímoron?