Pheasant feather

Al contemplar a Jesús, no sólo buscando “lo que hay que hacer o lo que no debemos hacer”, aprendemos cuál es la voluntad de Dios y lo que significa transformar a nuestro propio ser. Al contemplar a Jesús, no se requiere que algo sea "dicho" o se explique. El proceder en la vida de Jesús habla por sí sola y nos dice mucho más que mil palabras. Es decir, lo que Jesús omitió con palabras, lo habla perfectamente con su vida. Él acoge y bendice a los niños más pequeños, aún aquellos que están por nacer, por ejemplo. Él rompe con tabúes sociales que dividen a las personas, al relacionarse con los que no eran bien vistos y aún con quienes estaban en su contra. Él se negó a tomar represalia o vengarse, aun habiendo justificación de hacerlo. Él respeta la dignidad de aquellos vistos como escoria — prostitutas, adúlteros, corruptos, criminales y hasta de hipócritas piadosos.

Fuente: “El silencio habla”