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La cruz de Jesús es el modelo más claro de una espiritualidad auténticamente cristiana. Es, a la vez, signo de identificación absoluta con Dios y de solidaridad con la humanidad. En la cruz se refleja con más claridad el Espíritu de Jesús, y la espiritualidad que sus discípulos habrían de asumir. La cruz es, a la vez, la oración intercesora más elocuente al Padre a favor de la humanidad, y la respuesta más enérgica y convincente de Dios a los poderes del mal. Por lo tanto, en la cruz de Jesús, y en la de sus seguidores, encontramos la esencia de la espiritualidad cristiana.

Fuente: Convivencia Radical: Espiritualidad para el Siglo 21