two pink sea shells

Debemos creer que el Señor puede hacer cualquier cosa si así lo quiere. Pero en el jardín de Getsemaní, el Señor oró: «no se cumpla mi voluntad, sino la tuya». Aunque Jesús sabía que tenía que beber la copa de sufrimiento, sin embargo, oró para ser librado. Y entonces el ángel lo fortaleció. De igual manera, si oramos fervientemente, puede ser que un ángel nos fortalezca en silencio para que soportemos todo lo que tengamos que enfrentar. Y, como sucede con frecuencia, el Señor puede incluso proveer más de lo que necesitamos, más allá de nuestras expectativas.

Fuente: El Dios que sana