Plough Logo

Shopping Cart

  Ver carrito

Subtotal:

Caja
children dancing at the Alm Bruderhof

El origen de la gracia

La incapacitad humana y el poder de Dios

por Eberhard Arnold

Otros idiomas: Deutsch, 한국어, العربية, français, English

5 Comentarios
5 Comentarios
5 Comentarios
    Enviar
  • manuel ramos

    lo bueno que es DIOS, q siendo nosotros pecadores envio a su unigenitohijo por el rescate de nosotros...

  • dario

    amor es grande cuando se da con senseridad,ya que el ser humano conductualmente es insatifecho en lo que tiene y lo que desea,dios de muestra con parabolas lo el quiere para los hombres

  • Francisco Vallejo

    Es verdad nuestra incapacidad humana a veces estropea lo que Dios quiere que hagamos, por eso debemos de estar siempre con un corazón humillado, a los pies de Cristo y ser humildes de Espiritu, para siempre tener la necesidad de El. que El sea el todo y que nuestra carne pecaminosa muera para gazarnos despues como nuevas criaturas en Cristo Jesús. Dios les bendiga a todos

  • LUISA SOTELO

    ESTE ESCRITO ES DE GRAN BENDICION, RECORDAR EN CADA MOMENTO LA BENDITA GRACIA DE NUESTRO SALVADOR MOSTRADA EN LA CRUZ. GRACIAS POR COMPARTIR DE ESA GRACIA!!!!

  • Loyda Chacin

    Ciertamente nuestro Padre Eterno, nos dice que lo amemos a El por sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotros mismos;al comenzar hacer viva esta palabra en nuestras vidas, se comienza a desarrollar el fruto del Espíritu Santo en nosotros, que viene hacer su carácter en sus hijos; y es la forma como podemos dar de gracia lo que de gracia nos ha regalado; que es la Salvación de nuestras almas y llevar a otros a sus pies. BENDIGO SU NOMBRE. Gracias

Cuando Eberhard Arnold se dirigió a los miembros de su comunidad por motivo de su cumpleaños 50, el día 26 de julio de 1933, él no les habló de sus éxitos, sino que exaltó el cómo obra Dios en nuestras vidas,  pese a que muy a menudo nosotros nos interponemos.

En este día he estado especialmente consciente de mi falta de habilidad y de cuán inadecuada es mi naturaleza para el trabajo que se me ha encomendado. Recuerdo cómo Dios me llamó cuando sólo tenía dieciséis años, y sobre todo cómo me he interpuesto en su camino; resultando inconcluso mucho de lo que él ha querido hacer. No obstante, es un milagro que su obra se ha revelado y confirmado entre nosotros, humanos débiles: no por mérito nuestro sino porque hemos sido aceptados una y otra vez por medio de la gracia de Jesús y su perdón de los pecados.

He estado pensado en Hermas, aquel escritor del cristianismo primitivo quien describe la construcción del gran templo, y cómo se refiere a las muchas piedras que hay que rechazar. Los albañiles tratan de usarlas, pero si no encajan, aun después de cincelar sus esquinas, entonces se les debe echar lejos – tan lejos como sea posible. Y aun las piedras que se aprovechan necesitan cincelarse mucho antes de poder colocarlas en el muro...

Lo que más me concierne es la incapacitad humana, aun del hombre a quien se le ha encargado una tarea. Solo Dios es poderoso; nosotros somos ineficaces, hasta para el trabajo que se nos ha encargado. No podemos acomodar una sola piedra en la comunidad iglesia. No podemos proveer ninguna protección a la comunidad cuando ésta ha sido construida y organizada. No podemos ni  siquiera por nuestro propio esfuerzo ofrecer nada para la causa. Somos completamente ineficaces,  y es justamente por esto qué Dios nos ha llamado: porque sabemos lo ineficaces que  somos.

Es difícil describir cómo nuestro propio poder debe ser separado de nosotros; desmantelado, derribado y desechado. Y aunque debe suceder, no sucederá fácilmente ni tampoco por medio de una sola decisión heroica. Más bien, debe ser llevado a cabo en nosotros por Dios.

El desmantelar nuestro propio poder; es el origen de la gracia. Dios nos dará su Espíritu únicamente en la medida que nuestro poder sea desmantelado. Porque aun si surge una pequeña fracción de poder humano en medio de nosotros, el Espíritu y la autoridad de Dios se retirarán en el mismo momento y con la misma proporción. Ésta es la comprensión más importante respecto al reino de Dios.

Los efectos que produce el Espíritu Santo son mortíferos para la vida anterior y al mismo tiempo, tienen un poder renovador y estimulante para la nueva. Así que aprovechemos este día para dar gloria a Dios. Supliquémosle a él desmantelar nuestro propio poder, y declarémonos dependientes de la gracia.

Eberhard Arnold
¿Tiene usted algún comentario? Únase a la conversación. 5 Comentarios
Contribuido por Eberhard Arnold Eberhard Arnold

Eberhard y su esposa Emmy estaban desilusionados por el fracaso del establecimiento - especialmente de las iglesias - para ofrecer soluciones a los problemas de la sociedad en los turbulentos años después de la Primera Guerra Mundial.

Aprender más
5 Comentarios