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Morning over the bay

¿Cuánto quiere Jesús?

por Bill Button

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  • Valerie

    Muchas gracias por este mensaje. Aqui en La Paz soy parte de una iglesia asi que es de cada dia, amando a nuestros projimos y seguiendo a Cristo. Tratamos de vivir dando a Cristo nuestro 100%, gracias por estas palabras que nos animan.

  • VICTOR MANUEL LEMUS REYES

    Este comentario muestra la madures y la humildad en el Señor, donde habla con claridad de la iglesia de los siete días de la paz que sobrepasa todo entendimiento en el Espíritu y de la entrega del 100% de cada área nuestras vidas para lograr y entender la grandeza de su Gracia perfecta. Gracias son comentarios que me retan como hijo de Dios.

Bill Button, padre de seis y abuelo de más de veinte, es un jovenzuelo de 82 años. Ha sido maestro de escuela, diseñador de productos y toda su vida pensador y filósofo. Ahora a Bill le gusta escribir sus pensamientos y consejos para los jóvenes.

Cuando yo era niño, aunque mis padres no iban a ninguna Iglesia me enviaron a la escuela dominical. Ellos querían que yo aprendiera acerca de Jesús; no obstante, fuera de las oraciones antes de dormir en casa no se hablaba de religión. Cuando cumplí 14 años y terminé la escuela dominical, me preguntaron si quería unirme a la Iglesia, entonces decidí no hacerlo. Yo no me asocié con ninguna Iglesia hasta después de haberme casado a la edad de 23 años.

A fines de 1930 mi padre se convirtió en un pequeño empresario y contratista en nuestra ciudad. Sus conocidos en el negocio le preguntaron a qué Iglesia pertenecía y él respondió: "A la Iglesia que se reúne siete días a la semana". Ahora yo también pertenezco a esa Iglesia, pero encontrarla me llevó años.

La Iglesia que se reúne siete días a la semana se basa en el Espíritu de Dios y su amor sufriente para la humanidad, tal y como fue revelado en la vida, pasión y muerte de Jesucristo. El Nuevo Testamento nos habla de esto. Desafortunadamente, muchas personas quieren seguir al pie de la letra la Palabra, en lugar de seguir el Espíritu de la Palabra. Este buen Espíritu me dice que soy pecador por naturaleza, y con el amor de Dios, revelado a nosotros a través de Cristo, se logra redimir esta naturaleza impura.

Esta redención no es un evento único de "ser salvo" y ya. Es una lucha diaria, que requiere tomar decisiones cada día, pensar y actuar en el Espíritu del amor de Dios para todos los hombres. Tengo que servir y amar a mis semejantes. Tengo que amar también la naturaleza que son un regalo y creación de Dios, y debemos compartir esto con los demás desinteresadamente. Para ser "salvo o no" únicamente se puede demostrar por mi actitud y acciones diarias, como el dicho que dice: "El buen ejemplo vale más que mil palabras".

¿Quién es el "prójimo" a quien Jesús me pide amar como yo mismo me amo? En este mundo moderno de comunicación global instantánea y transportación de alta velocidad, todos somos prójimos en esta tierra. Para quien ama a Cristo, esto requiere dar fin a todo tribalismo, nacionalismo, racismo y la explotación económica de cualquier otra persona. Las oportunidades en la vida que quiero para mí, debo trabajarlas también para ofrecerlas a los demás. Estas oportunidades son las cosas esenciales para vivir, y no los lujos.

Cuando Jesús nos pide "Amen a sus enemigos, hagan bien a quienes los persiguen", para mí ésta es la instrucción más difícil. Realmente va en contra de mi naturaleza humana. Únicamente se puede lograr con la ayuda de Dios. Ayuda que encuentro a través de la oración a Dios, y a través del cuerpo de Cristo: su Iglesia, mis hermanos y hermanas quienes me conocen y me apoyan en lo que es divino. Ellos me advierten también en contra de mis opiniones y acciones egoístas.

La Iglesia de Jesús no es un edificio. Su Iglesia es la reunión de personas que son creyentes y "emprendedores" en el espíritu del amor de Dios. Este es, ha sido y será el "cuerpo" de Cristo.
Algunos cristianos dan el diezmo para apoyar a su Iglesia. Algunos dan el 10% de sus ingresos, otros dan más. Sin embargo, Jesús pide a sus discípulos el 100%. Consideremos la parábola de "la viuda pobre", en comparación con la gran ofrenda del hombre rico (Mr 12: 42-44). Sin embargo, a Jesús más que el dinero, lo que Él quiere de sus seguidores es el compromiso para mantener su cuerpo, la Iglesia. Él desea que con nuestra voluntad, nuestras actitudes y acciones obedezcamos sus mandamientos. Él quiere que apoyemos uno al otro nuestras cargas y así mismo compartir las alegrías con los demás.

¿Qué nos dice Jesús que debemos hacer? "Toma tu cruz y sígueme". "El que trata de salvar su vida, la perderá". "Todo el que pierda su vida por causa mía, la salvará". "Anda y vende todo lo que tienes, y dáselo a los pobres. Después, ven y sígueme". Estas declaraciones exigen entregar todo lo que somos y todo lo que tenemos para seguir a Jesús. Este es el 100% que nos pide.

Si te comprometes a unirte con otros en el esfuerzo de seguir los mandamientos de Jesús, entonces te encontrarás en "la Iglesia que se reúne siete días a la semana". Ahí, siempre recibirás mucho más de lo que das. Dios en su inmensa generosidad te dará una familia con muchos hermanos y hermanas, dará sentido a tu vida, y un propósito y paz en el corazón que "supera todo entendimiento".

Bill Button
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