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    Morning over the bay

    Una respuesta a la violencia

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    • Rixio espina

      De mucha bendición

    Ojalá me estuvieran escuchando hombres
    que tienen sus manos manchadas de homicidio.
    Son muchos, por desgracia,
    porque también es homicida el que tortura.
    El que comienza a torturar
    no sabe a dónde va a terminar.
    Hemos visto víctimas de torturas,
    llevadas con mil subterfugios mentirosos
    a morir en un hospital.
    Son asesinos también,
    son homicidas,
    no respetan lo sagrado de la vida.
    Nadie puede poner la mano sobre otro hombre,
    porque el hombre es imagen de Dios.
    ¡No matarás!
    Yo quisiera llevar también esta palabra breve
    a ese mar inmenso de ignominia
    que mata hasta en las entrañas de la madre.
    El aborto, crimen abominable, también es matar.
    ¡Y pensar que la que tortura, la que asesina
    es su propia madre!
    ¡No matarás!
    Cuando Cristo perfeccionaba ese mandamiento, decía:
    Ya cuando comienzas a odiar,
    has comenzado también a matar.

    A cada uno de nosotros nos está diciendo Cristo:
    Si quieres que tu vida y tu misión fructifique como la mía,
    haz como yo:
    conviértete en grano que se deja sepultar;
    déjate matar —
    no tengas miedo.
    El que rehúye el sufrimiento se quedará solo.
    No hay gente más sola que los egoístas.
    Pero si por amor a los otros das tu vida,
    como yo la voy a dar por todos,
    cosecharás muchos frutos.
    Tendrás las satisfacciones más hondas.
    No le tengas miedo a la muerte, a las amenazas.
    Contigo va el Señor.

    No hay derecho para estar tristes.
    Un cristiano no puede ser pesimista.
    Un cristiano siempre debe de alentar en su corazón
    la plenitud de la alegría.
    Hagan la experiencia, hermanos;
    yo he tratado de hacerla muchas veces.
    Y en las horas más amargas de las situaciones,
    cuando más arrecia la calumnia y la persecución,
    unirme íntimamente a Cristo, el amigo,
    y sentir más dulzura
    que no la dan todas las alegrías de la tierra
    —la alegría de sentirse íntimo de Dios
    aun cuando el hombre no lo comprenda a uno—
    es la alegría más profunda
    que pueda haber en el corazón.


    Este artículo está extraído del libro La violencia del amor.

    clasped hands
    Contribuido por photo of Archbishop Oscar Romero Óscar Romero

    Monseñor Óscar Arnulfo Romero, intrépido defensor de los pobres y desamparados, alcanzó renombre mundial durante sus tres años como arzobispo de San Salvador. Se murió por la bala de un asesino en 1980.

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