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Fortaleza de Santa Teresa, Rocha, Uruguay

¿Religión o fe? Parte I

por Stan Ehrlich

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Este artículo, el próximo en una serie basado en cartas escritas a hombres y mujeres encarcelados, trata el tema de la religión. Stan, un judío sobreviviente del Holocausto, mantuvo correspondencia con docenas de personas durante sus últimos años y a menudo respondió por parte de Plough a cartas de agradecimiento por sus libros.

Apreciamos que usted nos informa algo sobre algunas de sus preocupaciones religiosas, que entendemos muy bien, ya que causa problemas el hecho que haya varias religiones cristianas, católica y protestantes, cuando Cristo vino para unir a la gente en una fe sola, y no dividirla en varias religiones. El hecho es que Cristo no vino para establecer ninguna religión, sino para enseñar a le gente que se amen unos a otros y que pongan su fe en Dios. Las religiones las han creado los hombres, y por esto son diferentes unas de otras, y a veces complicadas, aunque la fe que proclaman es verdadera, y es la misma para todas las iglesias.

Si usted se ha criado en la religión católica, quédese con ella. Lo importante no es que nos llamemos católicos o protestantes, sino que amemos a nuestro prójimo y le hagamos caso a Dios. Si hacemos esto, Dios también nos ayudará a cumplir con sus mandamientos, que son de paz, amor y pureza, esto último siendo el objeto del libro que usted acaba de leer. No sé, desde luego, cuáles son las cuestiones que la lectura le ocasionó, pero creo que el libro es bastante explícito. La pureza sexual que Dios nos pide no es cosa de comportamiento, sino una exigencia de Dios para que podamos acercarnos más a su amor, su verdad y su conocimiento. Todos sus mandamientos tienen este objetivo.


Leo con gran interés lo que dices de las reuniones acerca del Siddha Yoga, y me alegro de que tengas (o tengan) tales oportunidades. Muy significativo también el paralelismo que trazas entre enseñanzas cristianas y enseñanzas de otras religiones, en este caso oriental. Las observo también, y me parecen importantes las conclusiones a las cuales se puede llegar. Por un lado está Jesús que dice "Nadie llega al Padre si no es por mí", y por el otro lado intuimos que seguramente Dios Padre no ha querido limitar el acceso a su espíritu a sólo aquellos que han conocido a su evangelio. Por naturaleza o carácter tiendo a resolver tales cuestiones en forma más bien dogmática, y sabiendo lo estrecho y contraproducente que tal actitud puede ser, me esfuerzo para evitarla. También estoy seguro que la solución al dilema de aparentes (o reales) diferencias entre revelaciones pertenecientes a otras religiones no ha de buscarse tanto en el plano teológico y dogmático, sino en una disposición de respeto, de amor y de sinceridad con la gente que las practican, Y repitiendo tus palabras, en la adoración, gratitud y gozo por la inmensidad del amor de Dios.

Fortaleza de Santa Teresa, Rocha, Uruguay

Nuestra civilización, que de cristiana sólo ha guardado el nombre, se ha equivocado también en el significado de la "misión". Misión no es esencialmente y primeramente conversión a determinada religión, sino que consiste en la reunión de los convertidos en una nueva sociedad, en un nuevo cuerpo, al cual se llamará iglesia. Bueno, sobre esto hay tanto que decir, que pararé aquí, para indicarte no más en cuantas cosas estas pocas líneas tuyas me hicieron pensar. Sé, además, que no estoy diciéndote nada que no sepas ya.

La comparación entre comer y aprender, la transformación del uno y del otro (que tú refieres en la segunda página) ¡me hizo pensar en las palabras Jesús cuando les da el pan a sus discípulos!


Cristo vino para unir a la gente en una fe sola, y no dividirla en varias religiones.

Nos causaron gracia los comentarios suscitados por tu aparente ecumenismo. Posiblemente sea por mis antecedentes tan humanistas y «tolerantes» de antes de ser creyente, que tiendo a cierto grado de «fundamentalismo» para llamarlo así, pero estoy contigo. Nuestras percepciones y descripciones de los misterios de la fe son, tienen que ser, insuficientes y adulterados por la limitación de nuestro entendimiento — pero valga esta imagen: veo ahora a las «grandes» religiones como concéntricas alrededor del centro de la revelación cristiana, y no como sendos rayos iguales saliendo junto con el cristianismo del mismo centro divino . Nosotros tenemos una buenísima amistad con un imán musulmán de Albany y con su congregación, para citar un ejemplo entre varios, y lo importante no es que nos encontremos entre cristianos y musulmanes, sino entre gente y gente. Si nos fijamos bien, todos los encuentros de corazón a corazón que la Biblia nos relata que tuvieron lugar entre Jesús y otros creyentes o no creyentes, eran de persona a persona, no de religión a religión.

Ojalá pudiéramos extender este entendimiento hasta que suprimamos todas las categorías que nos diferencian unos de otros, como nacionalidades , etnicidades, y tantas otras más, para llegar a conocernos únicamente como padres, estudiantes, esposas, panaderos, agricultores, albañiles y contadores.

Fortaleza de Santa Teresa, Rocha, Uruguay

Cruz escondido en el techo de una torreta, Fortaleza de Santa Teresa, Rocha, Uruguay.

Fortaleza de Santa Teresa, Rocha, Uruguay
Contribuido por Portrait of Stan Ehrlich Stan Ehrlich

Stan Ehrlich, un judío alemán-belga y sobreviviente del Holocausto, se convirtió a la fe cristiana a la edad de 34. Luego compartió sus pensamientos con un amplio círculo de amigos y parientes con quienes mantenía una correspondencia extensa.

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