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Child running toward her mother

Formando una familia

por Johann Christoph Arnold

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  • walter rizo

    esta bueno el consejos y más en este tiempo que hay tanta decadencia en el hogar

Actualmente aun el gobierno nos advierte que el núcleo familiar tradicional está en decadencia. La familia como ha existido por siglos se está desintegrando, y cada vez son más los niños que están siendo criados por los abuelos o hermanos. El creciente número de divorcios y el aumento de presiones en los lugares de trabajo, implica que los padres están dejando la responsabilidad del cuidado de sus hijos a otros parientes.

El auxilio de tecnologías de reproducción, tales como los bancos de esperma e inseminación artificial, pueden traer consecuencias trágicas. Muchos niños no saben quiénes son sus verdaderos padres, o cuál es su parentesco con otros niños. Al parecer nos hemos olvidado que una sociedad sana depende de la vitalidad de sus familias.

En la vida de cualquier niño, el padre y la madre deben ser siempre los principales ejemplos. Todos los niños desean conocer a las dos personas que los trajeron al mundo - para amarlos y ser amado por ellos. Lamentablemente, los casos donde existe la ausencia de estas dos personas es exorbitante. Afortunadamente, todavía hay personas que creen que la definición tradicional de la familia no es sólo factible, sino vital para la supervivencia. Sin embargo, esto pude suceder únicamente si volvemos a la sencillez de las enseñanzas de Jesús, quien nos suplica amar a Dios y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.

No existe mejor manera de poner en práctica las enseñanzas de Jesús, que iniciar una familia con temor a desobedecer lo que Dios nos pide. Jesús dice que debemos juzgar a un árbol por sus frutos. Un árbol bueno no puede dar malos frutos, y un árbol malo no puede dar buen fruto (Mt 7:17). Del mismo modo, un matrimonio bien fundado puede crear un efecto dominó que alentará a miles de personas - mientras que un matrimonio disfuncional dejará rastros de caos y desolación.

Para que un matrimonio perdure, hombre y mujer deben ser guiados por Dios, el uno al otro y ambos deben anhelar que Él los mantenga unidos. Así mismo, deben desear cumplir su orden, el marido sirviendo como líder espiritual a su esposa, y la esposa a cambio apoyándolo como su compañera. No importa lo que muchos piensen, una relación así, no significa ser restrictiva o limitarlos, y sí liberarlos. Sin embargo, esto es posible únicamente cuando pedimos a Cristo guiar ambas partes.

Para que un esposo guie a su esposa hacia Dios, debe primero amarla y respetarla, y no dirigir sobre ella de manera dominante. El hombre debe suplicar que el Espíritu Santo lo guie y recordar que un verdadero liderazgo significa servir. El apóstol Pedro nos advierte que nuestras oraciones pueden verse entorpecidas, si no consideramos y honramos a nuestras esposas (1 Pedro 3:7), y de igual manera, la mujer debe amar y respetar a su marido.

La oración es esencial para asegurar un matrimonio sano. Esposo y esposa deben orar juntos todos los días - por los hijos, uno por el otro, y por todos alrededor. Debido al ritmo acelerado de tantos matrimonios hoy en día, será útil establecer un horario común para hacer oración: cada mañana antes del desayuno, por ejemplo, y todas las noches antes de dormir. Desde luego, cada uno puede orar también en cualquier otro momento durante el día, donde sea oportuno. Y por más ocupado o cansado que se esté, no hay pretexto para evitar orar. ¿Cuántos de nosotros pasamos tiempo leyendo noticias, enviando mensajes a los amigos, o viendo televisión todas las noches - y después no hay tiempo para nuestro cónyuge o para Dios?

Estudios sociológicos han demostrado una y otra vez que la familia con el padre y la madre juntos, son la mejor tierra para crecer a los hijos. Sin embargo, el mundo está lleno de padres solteros, la mayoría mujeres, y todos ellos deben ser elogiados y alentados. A lo largo de los años he trabajado con muchas de ellas, y hasta me he convertido en amigo de sus hijos. Nunca me he arrepentido tratar de ganar su confianza, que sus vidas son importantes, enseñarles que Dios también los ama y que ellos pueden lograr hacer la diferencia en el mundo. Sin importar la estructura de su familia, los niños siempre responden bien a los adultos que les muestran amor y respeto.

A pesar de todo, el matrimonio entre un hombre y una mujer comprometidos a cumplir fidelidad toda la vida, será siempre la mejor base para la salud emocional y la estabilidad del niño. Las relaciones de familias desintegradas, ya sea por infidelidad, divorcio, o alguna adicción, son destructivas para cualquier niño, y les dejará cicatrices emocionales el resto de su vida.

Mucha gente hace oración para que se haga la voluntad de Dios, sin embargo, sólo le dan seguimiento cuando coincide con sus propios intereses. Si realmente amamos a Dios, vamos a hacer lo imposible para seguirlo, sin importar las consecuencias; distinguiremos que nuestra más profunda alegría y mayor seguridad, radica en ser fieles a Él a cualquier precio. Al recurrir a Dios cuando fallamos en nuestro matrimonio, vamos a encontrar siempre la sabiduría y la fuerza para enderezar el rumbo. Él es el único y más sólido cimiento sobre el cual construir una familia y criar hijos.

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