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Morning over the bay

Sobre las alas del amor

por Krista Clement

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  • Ver�nica heredia

    Q' hermoso todo esto verdad??? Yo soy de Argentina Cordoba y estoy feliz xq stoy en pareja con mi marido. Este 24/11/2013 voy a cumplir 15a�os estando con el. El se�or nos regalo 2hijos varones bellos uno tiene 11a�os y el otro 9meces. Le sido al se�or la bendici�n de alg�n dia casarme con el y llegar juntos los 2viejos como dijimos cuando nos pusimos de novios

  • jureme

    en los corazones donde Dios mora la felicidad abunda y es contagia el entorno puesto que jesus es la luz y donde el esta la claridad se vislumbra.

  • Luis E.Villahermosa-Lorenzo

    !Saludos! desde mis 42 años de matrimonio,entre luces y sombras(mas luces que sombras)caminando juntos hasta el encuentro con El Padre y orando con profunda Fe,Gracias Señor porque manifiestas tu presencia entre nosotros.! La Paz Contigo...Y con los tuyos !

  • César Augusto Salazar Antón

    xq todo el q es nacido de Dios, sabe amar y tiene amor, y vence al mundo xq tiene sabiduria de Dios.

  • rolando ramirez dominguez

    una historia muy alagadora m encanto

  • Filiberto Bobadilla

    Es una historia conmovedora que nos deja una enseñanza que no deberíamos olvidar, el ser AGRADECIDOS, ante todo a DIOS, y por ende a los hijos de nuestro PADRE, los hombres...

  • Luis Vedrein, Rodríguez

    Pido a Dios mil bendiciones y que les de muchas felicidades. Urraaaaaa.-

  • yngrid marita solis neyra

    Es una historia muy bonita ,ya que hoy en día los matrimonios duran muy poco.

Hace unos días mis amados padres celebraron su aniversario de bodas número sesenta y cinco. Tantos años unidos en matrimonio, no es nada menos que un milagro. Pensábamos que papá no viviría para ver este día, pues semanas antes, a sus 88 años, su corazón estaba declinando rápidamente. Pero evidentemente; Dios nos conoce y tiene cuenta de nuestros días.

Un par de semanas antes del aniversario, mi esposo Mark y yo viajamos a Inglaterra para visitar a mis padres, y ciertamente mi papá estaba muy débil, en la cama y casi sin poder comer ni hablar; pensamos que este sería el último adiós. Sin embargo, él estaba muy en paz, alegre y lúcido, esperando ser llamado al más allá. A su lado estaba mi querida madre, de 85 años, quien sigue activa y cuidando de él, con el apoyo de otros, incluyendo algunos nietos y bisnietos.

Durante los diez días que estuvimos con ellos, celebramos la alegría de vivir, y mi papá desafiando las probabilidades, parecía ganar fuerza día a día. Finalmente, el 22 de mayo, llegó la hora de volver a casa y dejar a mis padres. El día comenzó con un desayuno de despedida, papá estaba sentado a la mesa disfrutando de nosotros  y la comida. Antes de salir rumbo al aeropuerto, nos dimos un último abrazo – por supuesto, hubo lágrimas en los ojos, pero así mismo, una profunda alegría de verlos en paz, rodeados de amor y cuidado.  

Welton and Kathleen celebrate their wedding anniversary

Mark y yo estábamos viajando justo el día de nuestro aniversario de boda número treinta y seis. Acontecimiento que habíamos estado esperando con gran anticipación, pues hace algunos meses, Mark fue operado de un cáncer agresivo, y siendo que este podría ser nuestro último aniversario juntos, queríamos pasar el día con la familia y amigos. Jamás imaginamos estar viajando este día. No obstante, las nubes tienen su lado brillante, aun estando encima de ellas. Viajando a casa en un Jumbo de Virgin Atlantic, terminamos celebrando nuestro aniversario de una manera muy singular y disfrutando ese día; cinco horas extra, gracias al cambio de zona horaria. Para la ocasión portábamos corazones rojos, anunciando: "Casados 36 años".

Cuando entramos en la terminal aérea Heathrow, nos asombramos por tantas sonrisas y gestos de aprobación que recibimos mientras caminábamos hacia el mostrador de la aerolínea. Algunos compañeros de viaje nos felicitaron con un afectuoso apretón de mano, y mientras nos registrábamos, el personal de la aerolínea sonreía con nosotros. El reconocimiento de nuestro aniversario continuó en un restorán del aeropuerto durante el almuerzo, y después a donde quiera que íbamos dentro de la terminal. Al abordar el avión la tripulación nos dio una bienvenida especial y durante el vuelo nos ayudaron a celebrar, inclusive nos agasajaron con champán.

Poco después de despegar, no funcionaba muy bien el sistema de entretenimiento, y siendo que traíamos nuestros violines (Mark y yo tocamos y enseñamos violín), le dijimos al jefe de sobre cargo que nos encantaría tocar en vivo para todos pasajeros del avión. Nos dio las gracias y dijo que lo iba a “tener en cuenta”. Durante el vuelo tuvimos importantes encuentros con pasajeros y tripulación, lo cual nos hizo recordar que toda persona, sin importar origen, desea que las relaciones estén basadas en la fidelidad y el compromiso.

Casi al final del vuelo el jefe de sobre cargo regresó y nos preguntó qué si nos gustaría tocar para los pasajeros saliendo del avión, aceptamos con gusto y antes de aterrizar, él anunció: "Tenemos una pareja a bordo que hoy están celebrando su aniversario de boda número 36. Ellos son profesores de violín y desean tocar para todos ustedes al salir del avión".

Mark and Krista playing violins

Y ahí estábamos, tocando sencillas melodías populares, en armonía-de dos, mientras tanto un flujo interminable de pasajeros desfilando ante nosotros. La mayoría irrumpió sonriendo espontáneamente, y fue muy reconfortante para nosotros intercambiar saludos, aun cuando sólo podíamos responder con la mirada, una sonrisa y nuestra música.

En este tiempo de comunicación electrónica aislante, haber experimentado la simple alegría resultado  del contacto humana; fue para nosotros el regalo más especial ese día. Por supuesto, Mark y yo no sabemos si llenamos de felicidad o dolor el corazón de cada persona que conocimos en nuestro  aniversario, pero pedimos y esperamos que los momentos de "comunión" con otras personas durante nuestro vuelo los haya alentado. Nosotros confiamos que así fue.

Hoy damos gracias a Dios por el regalo del amor y la unión de nuestros corazones hace treinta y seis años, y de mis padres hace sesenta y cinco años. Agradecemos también, que fue posible compartir ese regalo con otros, de una manera que nunca habíamos imaginado.

Mark and Krista playing violins
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