Pero él quería justificarse, así que le preguntó a Jesús: “¿Y quién es mi prójimo?”. Jesús respondió:

Bajaba un hombre de Athens a Atlanta1 y cayó en manos de unos ladrones que le quitaron la ropa, lo hirieron y lo dejaron medio muerto.

Resulta que viajaba por el mismo camino el pastor principal conservador de una megaiglesia. Ese pastor tenía catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes, mil asnas, un auditorio para diez mil personas y varios gimnasios. También tenía siete hijos y tres hijas, pues con él estaba su muy sexy esposa llamada Cyndi. Ella enseñaba yoga, por supuesto, pero no pecaba, por cuanto llamaba a su clase Elongando Nuestra Fe y jamás usaba palabras en sánscrito.

R. O. Hodgell, La confrontación. Usado con permiso de Pat Hodgell.

Y cuando él vio al hombre, se desvió y se dijo a sí mismo: “Esto es lo que resulta de los políticos woke. Personas sucias y pegajosas por todas partes. Una persona decente ni siquiera puede sentirse segura en un autobús. Los conductores de Uber siempre quieren una propina…”. Y siguió de largo.2

Poco después llegó al lugar un WASP. Y vio al hombre. Y dijo: “Parece sospechoso. Siempre es mejor dar directamente a una organización benéfica”. Y tomó nota mentalmente de donar veinticinco dólares a Oxfam; y se sintió bien, complacido consigo mismo, y siguió de largo, pero no hizo la donación.3

Hete aquí que el tiempo pasó y llegó al mismo lugar un influencer exevangélico quien, al ver al hombre, pensó en primer lugar: Pobre tipo. Se le conmovieron las entrañas y pensó: Debería ayudar a este hombre. No ayudarlo es pecado. Pero luego pensó: ¿No es el pecado un concepto tóxico? ¿Acaso no he hablado de los “debería” con mi terapeuta? ¿Acaso ella no me dio unas instrucciones? Y entonces dijo al hombre: “¡Ey! ¡Me alegra tanto que se haya puesto en contacto! Estoy al límite de mi capacidad/ayudando a alguien más que está en situación crítica/lidiando con una situación personal ahora mismo…”4

En su momento llegó un católico tradicionalista. Y estaba tan enojado por tantos motivos que no vio al hombre. Y se desvió y siguió su camino, murmurando: “Bergoglio, Bergoglio, todo es culpa tuya”.5

Y luego llegó un teólogo de la liberación, un hombre caritativo, y se sintió inclinado a ayudar al hombre: pero luego recordó que algunos decían que la caridad era un ejercicio burgués, una distracción de la justicia,6 y así razonando se desvió y siguió de largo.

Y, finalmente, llegaron dos posprogresistas de la Duke Divinity School ―pues en esos días había una conferencia teológica en la ciudad― y vieron al hombre y sintieron pena, y uno se acercó a ayudarlo. Pero su amigo le dijo: “¡Ajajá! Ten en cuenta esto y asegúrate: ¿Te mueve la caridad que proviene del SEÑOR o procedes alentado por el humanitarismo liberal superficial de la Ilustración?”. El otro se detuvo y sopesó el asunto, pues no deseaba proceder alentado por el humanitarismo liberal superficial de la Ilustración, por temor a que el SEÑOR expresara su ira con él. Y, finalmente, dijo a su amigo: “Mira, este hombre ha padecido; ¿quisieras ser tratado así? Considera que, si tú fueras este hombre, te gustaría obtener lo máximo para el más pequeño de los hombres”. Y su amigo respondió: “Vaya, amigo, sonaste como John Rawls”, y claro que discutieron y así distraídos se desviaron y siguieron de largo.7

Todos ellos recibieron su recompensa.

R. O. Hodgell, Actividad académica. Usado con permiso de Pat Hodgell.

Pero un cierto tecnócrata progresista desencantado, que estaba de viaje, llegó hasta donde estaba el hombre: y cuando lo vio, tuvo compasión de él, se le acercó, curó sus heridas con vino y aceite y se las vendó, lo montó sobre su propia cabalgadura, lo llevó a un alojamiento, lo cuidó e intercambiaron sus respectivos nombres de usuario de Reddit. Y al partir al día siguiente, sacó dos peniques, y se los dio al dueño del alojamiento y le dijo: “Cuídemelo, y lo que gaste usted de más, se lo pagaré cuando yo vuelva”. Y el dueño del alojamiento dijo: “Los médicos dicen que necesita un riñón nuevo”. Y el hombre quedó espantado, pero era un altruista eficaz y dijo: “Hete aquí que tengo uno extra que no estoy usando, y acapararlo sería irracional bajo estas circunstancias”. Y le dio al hombre su riñón, y al recuperarse, regresó a su trabajo como “consultor”.8

Y grande fue su recompensa en el reino de Dios, si se hubiera permitido a sí mismo creerlo.

¿Cuál de estos piensas que demostró ser el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?


Traducción de Claudia Amengual.

Notas

  1. Un reconocimiento a Clarence Jordan, The Cotton Patch Version of Luke and Acts, 1969.
  2. Ver, por ejemplo, Edward Luce, “A preacher for Trump’s America,” Financial Times, 18 de abril de 2019.
  3. Ver, por ejemplo, "Tithing at 40-Year Low in Mainline Churches, Study Finds,” Chronicle of Philanthropy, 14 de octubre de 2011.
  4. I’m Actually At My Emotional Capacity,” Know Your Meme, 20 de noviembre de 2019.
  5. Ver Joshua P. Hevert y Thomas Lecaque, “Is the Growing Anti-Pope Rad-Trad Community Poised to Become Qatholics?,” Religion Dispatches, 1° de diciembre de 2021.
  6. Ver Cihah Tugal, “Faiths With a Heart and Heartless Religions,” Rethinking Marxism 28:3–4, 418–437.
  7. Ver Ben Davies, “John Rawls and the ‘Veil of Ignorance,’” Philosophical Thought, ed. Heather Wilburn, 2019.
  8. Ver Gideon Lewis-Krauss, “The Reluctant Prophet of Effective Altruism,” New Yorker, 8 de agosto de 2022.