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Morning over the bay

Una Revolución de Agradecimiento

por Dorli Maendel

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  • Julia Valle

    Me encanta este tipo de articulo, que llevan un mensaje positivo, por que todos necesitamos de palabras que construyan, y la verdad que pensar en todas las bendiciones que Dios nos da, del día a día, pues solo podemos terminar agradeciéndole, ¿para que pensar en lo que no tenemos?, mejor enlistemos todo lo que Dios ha hecho por nosotros, gracias por la historia, la disfrute.

Estaba frente a mi anciana madre al otro lado de su pequeño escritorio en su apartamento. A escasos días de cumplir 87 años, ella irradiaba alegría y buen humor, provocando en mí el deseo de  sumergirme permanentemente en su oasis de paz. Estábamos en una profunda conversación acerca de una serie de cosas, los recuerdos de mi padre, nuestra familia (de los cuales yo soy la más joven), y le di al secreto de su felicidad.

"¿Te he contado alguna vez sobre el momento en que yo estaba terriblemente deprimida?", preguntó. "Bueno, yo estaba hundida en el hoyo. Ni siquiera puedo recordar cómo llegué hasta allí. Fue horrible. No podía hablar con nadie acerca de ello".

"¿Fuimos nosotros como niños dándote un mal rato?"

"No, todo iba bien con ustedes los hijos... Yo no sé, pero estuve realmente hundida durante semanas. Un día, sin embargo, oí una voz interior que me decía: 'Piensa en una cosa de la que puedes estar agradecida'.  "–De acuerdo" –contesté," lo intentaré". Pero en ese momento yo no tenía ninguna esperanza siquiera. No obstante, me puse a pensar en mis hijos. Cuanto más pensaba en ustedes, más me sentía agradecida por cada uno. Ese fue el punto de cambio".

"¿Como una luz al final del túnel?"

"Bueno, fue más como un paso adelante, así como un pensamiento de agradecimiento lleva a otro. Era como si estuviera dando un paso tras otro, así salí del hoyo y nunca más he sufrido de ese tipo de abatimiento otra vez".

Esa conversación me impactó, y  trajo a mi mente otro encuentro que tuve —uno en el que he experimentado lo contrario. Mi marido y yo visitamos a viejos amigos de la familia, una pareja que se mudó recientemente a un asilo en un pueblo cercano. Elsie estaba fuera de sí: "¡Me quiero morir! ¡Me quiero morir! ¡Estoy pasando por un infierno, no puedo vivir más así! "Yo estaba impactada y traté de confortarla. Su miseria se basaba en una serie de cosas, que ella fácilmente  enlistó: un salpullido del que no podía encontrar alivio, extrema infelicidad sobre el asilo de ancianos y su personal, y frustración con su esposo de más de medio siglo quien no pudo ayudarla. Su lista consumió las cosas que pudieron haberle dado agradecimiento.

Muchos pasajes de la Biblia hablan de agradecimiento y gratitud. Sólo los Salmos están llenos de esto. El apóstol Pablo, quien en repetidas ocasiones sufrió por su fe, también escribe acerca de gratitud: "Den gracias a Dios por todo, porque esto es lo que él quiere de ustedes como creyentes en Cristo Jesús" (1 Ts 5:18). Sin excepciones, sin huecos: en todas las circunstancias, Pablo escribe, que nosotros debemos estar agradecidos.

Al igual que mi madre, ha habido momentos en mi vida cuando yo no pude sentir agradecimiento por nada. Cuando perdí a mi primer hijo, Stephen, yo sólo quería morir e ir con él. No podía soportar el dolor de haberlo perdido. Yo no quería seguir adelante. Pero aprendí, como Job, a dar gracias y esa gratitud tuvo una manera de traer sus propias bendiciones. Todavía siento dolor por la pérdida de Stephen, y sin embargo, doy gracias a Dios todos los días ya que su corta vida me enseñó a buscar la bendición de Dios en cada situación, aunque sea en retrospectiva.

Sigo siendo apta para quejarme de cualquier situación adversa que me sucede en la vida. Supongo que ésta es una respuesta natural humana. Pero, ¿qué pasaría si yo hiciera un esfuerzo más consciente para enfrentar la adversidad, o simplemente todo en la vida, con una actitud de agradecimiento? He tratado de hacer esto y a menudo fallado. Pero lo sigo intentando ya que el agradecimiento de algún modo engendra mayor gratitud y con gratitud, el amor, la paz, el gozo—todas las cosas que anhelamos profundamente—no están muy lejos.

Jeremias Gotthelf, un pastor suizo del siglo XIX quien escribió muchos cuentos sobre la vida campesina, escribió una vez: "No hay mayor pecado que quejarse cuando en realidad hay muchas razones para alabar y dar gracias a Dios". Cuando leí por primera vez estas palabras yo resistía a esta idea. Así mismo, tampoco las podía olvidar. Es verdad. Siempre hay algo de que estar agradecido, si esto es así, elegimos estar agradecidos por: un niño, el amigo, el cónyuge, un hogar cálido, ropa, comida y lo más grande y maravilloso de todo, del Salvador mismo.

Hoy hay mucha desesperación y muchas cosas porque estar deprimido. Millones guardan esperanza de que la economía mejore. Pero mientras tanto, ¿qué tan difícil sería iniciar una Revolución de Agradecimiento? Sólo piensa si cada ser humano en la tierra elevara al menos un pensamiento genuino de agradecimiento cada día. Quién sabe cuánto cambiaría nuestro planeta. Quién sabe cómo esto podría abrir camino para ingresar el reino de Dios en este mundo.

A menudo les digo a mis hijos, "sólo se puede cambiar a una persona, y esa eres tú mismo". No estoy segura de cómo una Revolución de Agradecimiento se pueda extender, pero estoy segura que una clave para que suceda es que comience en mi propio corazón. Mi madre tiene razón. Un pensamiento de gratitud lleva a otro. ¡Dejemos que comience una Revolución de Agradecimiento!

Sweetgum leaves in autumn
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