Plough Logo

Shopping Cart

  Ver carrito

Subtotal:

Caja
Morning over the bay

Quincuagésimo

por Carlos Gonzalez

1 Comentarios
1 Comentarios
1 Comentarios
    Enviar
  • Hermann Gonzalez

    Gracias señor porque cada día estamos contigo, gracias, muy bello mensaje, bastante conmovedor, amen...

Durante el desayuno antes de llevar a la niña al hospital el papá le decía a su familia:

— Hoy es Pentecostés, día que recordamos la llegada del Espíritu Santo. Después que Jesús murió en la cruz, al tercer día resucitó, y durante cuarenta días se apareció a personas muy cercanas a Él; por ejemplo: a sus discípulos les pidió anunciar el mensaje de salvación en todas las naciones , pero antes les pidió permanecer juntos en Jerusalén. El día cuarenta ellos lo vieron subir en una nube para encontrarse con papá Dios.

— Es increíble todo lo que hizo Jesús –dijo la niña con gran entusiasmo.

El día quincuagésimo –continúo el papá– es decir, cincuenta días después de la resurrección, justo el día de la fiesta judía de Pentecostés. Se reunieron en Jerusalén los once discípulos y otras cien personas, incluyendo a María la madre de Jesús y de repente:

— como lluvia al corazón, todos quedaron llenos del Espíritu Santo...

— No es verdad, todo es un cuento para manipular – dijo él joven adolecente, y hubo silencio.

— Jesús vive en el corazón –interrumpió la niña.

El papá suspiró y dijo: creer en la resurrección de Jesús y su Espíritu es entender que no estamos solos, y qué el amor y la gloria de Dios están siempre presentes en su creación, pero…

— Se necesita un corazón humilde para tener fe —

— El corazón es su hogar –insistía la niña.

El apóstol Pablo –continúo el papá– tampoco creía en la resurrección de Jesús y además, perseguía a los que habían recibido el Espíritu Santo. Pero un día, su corazón endurecido por las dudas y el odio, se convirtió en un corazón sencillo, lleno de paz y amor para Dios y para el mundo…

— Paz y amor son el Espíritu de Jesús que aún sigue buscando salvar nuevos corazones —.

El joven no pudo más, se levantó y se fue sin decir nada.

Horas después, muy puntuales en el hospital, la doctora recibió a los padres con la niña y les pidió sentarse. Vamos a ver que hay en tú corazón –le explicaba la doctora a la niña.

— Usted va a encontrar a Jesús –dijo la niña.

La doctora sorprendida por el comentario le dijo: Mira, en tú corazón vamos a encontrar por qué tienes dolor y así entonces, encontrar como poder ayudarte.

— Jesús vive ahí –afirmó la niña.

Terminados los estudios, pronto llegó la doctora buscando a los padres y les dijo: tenemos que operar de urgencia, se trata de una cardiopatía severa; hay que abrir el corazón de la niña.

— ¿También yo podré ver a Jesús? –preguntó la niña en dulce tono.

Pero en ese momento la doctora ya no pudo soportar más las indicaciones de la niña y se fue a su consultorio; haciendo sus anotaciones previas a la cirugía, de repente, se durmió:

– ¿Dios mío, por qué una niña con voz tan dulce me molesta tanto oírla hablar de Jesús? ¿Por qué? ¿Vivirá a la operación? –En eso, justo como Dios suele hablarnos, durante el sueño y directo a la conciencia, le respondió:

— « La voz dulce de esta niña, refleja el corazón humilde y puro que anhelas, pero que tu envidia no puede tolerar; su fe autentica está abriendo tu corazón y por eso te molesta tanto. El arrepentimiento traerá Paz a tú corazón, curarás a esa niña y ella vivirá. » —

La doctora se despertó agitada y comenzó a llorar.

Esa misma tarde mientras operaban a la niña, el joven adolecente estaba con sus "amigos", quienes mal obraban robando el monedero a las abuelitas saliendo del mercado, pero él no podía dejar de pensar en el incidente del desayuno, las palabras de papá y la niña le daban vueltas:

— El corazón es su hogar —.

— Paz y amor son el Espíritu de Jesús que aún sigue buscando salvar nuevos corazones —.

En eso, uno de los amigos gritó: –Ahí viene una con el monedero fácil–, y como estampida salieron hacia ella. Al arrebatarle el monedero la señora perdió el equilibrio y cayó al suelo, el joven adolecente lleno de confusión y remordimiento, se quedó frente a la abuelita y dejó que se fueran los otros, le ayudó a levantarse, cargó su mandado y la acompañó hasta su casa. La abuelita en agradecimiento le dio un dulce y una buena propina.

La cirugía había sido un éxito. El último día en el hospital, la familia y la doctora acompañaban a la niña mientras dormía, al despertar la doctora le tomó su mano, se acercó y le dijo delante de todos:

— Tenías razón, encontré a Jesús en tu corazón.

El hermano conmovido se levanto con lágrimas en los ojos diciendo con entusiasmo:

— ¡Jesús vive en el corazón! — Yo también lo he encontrado.

"«Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque estas cosas las escondiste de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó. El Padre me ha entregado todas las cosas, y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni nadie conoce al Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar. Vengan a mí todos ustedes, los agotados de tanto trabajar, que yo los haré descansar. Lleven mi yugo sobre ustedes, y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallarán descanso para su alma; porque mi yugo es fácil, y mi carga es liviana»" (Mt 11:25-30).

bluebells
¿Tiene usted algún comentario? Únase a la conversación. 1 Comentarios
1 Comentarios