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Morning over the bay

Lecturas para el adviento de un mártir moderno

por Óscar Romero

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  • Karim

    Realmente màrtires son los que con amor ven el rostro de Cristo en nuestros hermanos que viven su sufrimiento disfrazado en ira, rencor, incluso egoismo: egoismo por no ser amado, por ser rechazado. Cual pastor que encuentra a la oveja perdida, asì salen aquellos que dejan que Dios actùe en ellos porque quieren su gloria y magnificencia latente, latente en un pueblo casi sin esperanzas en el mismo hombre màs no en Dios mismo. Acudamos a ellos no por màrtires sino por temor a Dios, ese temor no de miedo sino de exaltaciòn, por el extasìs al sentir la misericordia. Por el amor a los semejantes, sin importar quienes sean. Gracias Señor por tener a nuestros àngeles terrestres porque nos hacen recordar que tù estàs cerca.

  • Fabiola

    Jesus te permite tocarlo atravez de un pobre, un marginado, un solitario, un enfermo, un perseguido, etc. no puedes pasar de largo frente al sufrimiento humano, pues te estarías perdiendo la oportunidad de tocar a Jesus y tus caricias le agradan mucho pero te agradara mas a ti el hermoso sentimiento que queda en tu corazon por haberlo tocado. Por eso esta navidad que sea Navidad todos los dias del año, y que lo toques cada vez que lo encuentres a tu paso.

25 lecturas extraídas de La violencia del amor.

El advientodebía de llamarnos la atención
para descubrir en cada hermano que saludamos,
en cada amigo al que le damos la mano,
en cada mendigo que me pide pan,
en cada obrero que quiere usar el derecho de organización
 en un sindicato,
en cada campesino que va buscando trabajo
en los cafetales,
el rostro de Cristo.
No sería capaz de robarle,
de engañarle,
de negarle sus derechos.
Es Cristo,
y todo lo que haga con él
Cristo lo tomará como hecho a él.
Éste es el adviento:
Cristo que vive entre nosotros.
3 de diciembre de 1978

 

Ésta es el hambre de Dios:
el hombre que siente el vacío,
que se contrapone al hombre autosuficiente.
Y, en este sentido, rico quiere decir el hombre orgulloso.
Rico quiere decir aun el pobre que no tiene bienes
pero que se cree que no necesita de nadie,
ni de Dios.
¡Ésta es la riqueza abominable a los ojos de Dios,
la que dice la Virgen humilde pero enérgica:
"Despidió vacíos a los ricos",
a esos que creen que lo tienen todo,
"y en cambio llenó de bienes a los hambrientos",
a los que necesitan de Dios.
3 de diciembre de 1978

 

El adviento no son sólo las cuatro semanas
preparatorias de Navidad,
sino que adviento es la vida de la Iglesia.
Adviento es la presencia de Cristo
valiéndose de sus predicadores,
de sus sacerdotes,
de sus catequistas,
de sus colegios católicos,
de toda la obra
que quiere realizar el verdadero Reino de Dios,
para decirles a los hombres que la profecía de Isaías
ya se cumplió:
Emmanuel, Dios con nosotros.
3 de diciembre de 1978

 

 Dios viene,y sus caminos son bien cercanos a nosotros.
Dios salva en la historia.
En la vida de cada hombre, que es su propia historia,
allí sale Dios al encuentro.
Qué satisfacción saber
que no hay que irlo a buscar al desierto,
no hay que irlo a buscar a tal o cual punto del mundo.
Dios está en tu propio corazón.
10 de diciembre de 1978

 

 ¡Quién pusiera elocuencia de profetaa mis palabras
para sacudir la inercia de todos aquellos
que están como de rodillas ante los bienes de la tierra,
aquellos que quisieran
que el oro, el dinero, las fincas, el poder, la política,
fueran sus dioses inacabables!
Todo eso se va a terminar.
Sólo quedará la satisfacción de haber sido un hombre,
en la política o en el dinero,
fiel a la voluntad de Dios.
Hay que saber manejar,
según su voluntad,
lo relativo y transitorio de las cosas de la tierra,
no absolutizarlas.
Sólo hay un absoluto:
el que nos está esperando en los cielos que no pasarán
y en la tierra que no pasará.
10 de diciembre de 1978

 

 Acerca de la celebración de la Navidad, muchos cristianos están haciendo hoy precisamente lo contrario de lo que hicieron los cristianos de ayer. El cristianismo antiguo logró, con la celebración de Navidad, cristianizar la fiesta pagana del sol. En cambio, el neopaganismo de los cristianos de hoy está logrando paganizar la Navidad cristiana.

Jesús no nació precisamente el 25 de diciembre. La liturgia cristiana señaló esa fecha para darle un sentido cristiano a la fiesta romana del "sol invicto"; los paganos de aquel imperio celebraban como el nacimiento del sol en la noche más larga del año. Aquella medianoche era considerada como el punto de partida de la marcha del sol que comenzaba a dominar las tinieblas. Resultó fácil a los cristianos cambiar el sol por Jesucristo y hacer coincidir litúrgicamente el nacimiento de Cristo, Sol de justicia, con la celebración pagana del nacimiento del sol.

Los siglos siguientes han comprobado el acierto genial de la Iglesia, pues poco a poco el sentido de la Navidad cristiana fue echando al olvido la alegre celebración pagana e impregnando al mundo entero con la alegría del nacimiento del Redentor. Hoy hasta los incrédulos sienten que algo divino se insertó en la historia durante esa noche incomparable. Todos los hombres sentimos que el niño que nace en esa noche es un niño de la familia, y que la claridad de la gloria de Dios que cantan los ángeles hace de esa noche el día más bello, en que Dios mismo nos ofrece su paz y nos invita a ser hombres de buena voluntad.

Lástima que toda esa inspiración cristiana con que nuestra liturgia bautizó una festividad pagana haya sido traicionada por muchos cristianos que hoy entregan al paganismo aquella victoria espiritual. Porque no es otra cosa que una cobarde capitulación de los cristianos, el hacer prevalecer sobre el sentido evangélico de la Navidad los valores del comercio y de las alegrías mundanas.

Un retorno a la espiritualidad de la auténtica Navidad cristiana es un noble gesto de solidaridad con las conquistas espirituales del cristianismo en el mundo. Una celebración del nacimiento de Cristo con sentido de adoración, amor y gratitud para con aquel Dios que nos amó hasta la locura de darnos su propio Hijo, es disponer la vida para que la ilumine, como un sol, la paz que sólo Dios puede dar.
15 de diciembre de 1978

 

Yo les invitoa que en esta semana,
en estas horas en que El Salvador parece
que no tiene lugar para la alegría,
escuchen a San Pablo como nos repite:
"Hermanos, estén siempre alegres.

Sean constantes en el orar.
En toda ocasión tengan acción de gracias.
Ésta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús
respecto de ustedes".
El cristiano, la comunidad cristiana,
no debe estar desesperada.
Si se muere alguien en la familia,
no debemos llorar como hombres sin esperanza.
Si en la historia de nuestra patria
se han entenebrecido los cielos,
no desesperemos.

Somos una comunidad de esperanza,
y, como los israelitas en Babilonia,
esperemos la hora de la liberación.
Llegará.
Llegará porque Dios es fiel, dice San Pablo.
Y esta alegría tiene que ser como una oración.
"El que les ha llamado es fiel".
y cumplirá sus promesas.
(1 Tesalonicenses 5:24)
17 de diciembre de 1978

 Yo sé que el Espíritu de Dios, que hizo el cuerpo de Cristo en las entrañas de María y sigue haciendo la Iglesia en la historia aquí en la arquidiócesis, es un Espíritu que está—como dice el Génesis—aleteando sobre una nueva creación.

Yo siento algo nuevo en la arquidiócesis.

Soy hombre frágil, limitado, y no sé qué es lo que está pasando, pero sí sé que Dios lo sabe.

Y mi papel como pastor es esto que me dice hoy San Pablo: "No extingáis el Espíritu". (1 Tesalonicenses 5:19)

Si con un sentido de autoritarismo yo le digo a un sacerdote: "¡No haga eso!", o a una comunidad: "¡No vaya por allí!", y me quiero constituir como que yo fuera el Espíritu Santo y voy a hacer una Iglesia a mi gusto, estaría extinguiendo el Espíritu.

Pero sí, también me dice San Pablo: "Probadlo todo, examinándolo y quedándoos con lo bueno". (1 Tesalonicenses 5:21)

Esto le pido mucho al Espíritu Santo: lo que se llama el don del discernimiento.
17 de diciembre de 1978

 

Si Cristo hubiera realizadosu encarnación hoy,
y hoy, en 1978, fuera un hombre de treinta años,
estuviera aquí en Catedral
y no lo distinguiéramos entre todos ustedes.
Un hombre de treinta años, un campesino de Nazaret,
aquí en Catedral como cualquier campesino
de nuestros cantones,
estuviera el Hijo de Dios hecho carne
y no lo conociéramos:
¡Todo semejante a nosotros!
17 de diciembre de 1978 

 

¡Qué vergüenzacuando uno piensa que tal vez hay paganos,
gente que no tiene fe en Cristo
pero que tal vez son más buenos que nosotros
y están más cerca del Reino de Dios!
¿Se acuerdan cuando Cristo recibió la visita
de un pagano centurión,
y cuando Cristo le dijo: "Voy a ir a curar a tu siervo"?
El centurión, lleno de humildad y de confianza,
le dice: "No, Señor, no soy digno de que vayas allá.
Di una sola palabra
y mi siervo quedará sano".
Cristo se admira—dice el evangelio—y dice:
"En verdad no he encontrado tanta fe en Israel".
Yo digo, Cristo dirá también de esta Iglesia:
fuera de los límites del catolicismo tal vez hay más fe,
más santidad.
Por eso no tenemos que extinguir el Espíritu.
El Espíritu no es monopolio de un movimiento,
de un movimiento cristiano,
de una jerarquía,
ni de un sacerdocioni
de una congregación religiosa.
El Espíritu es libre,
y busca que los hombres,
dondequiera que se encuentren,
realicen su vocación de encontrarse con Cristo,
el que se hizo carne para salvar toda carne humana.
Eso sí, queridos hermanos,
y yo sé que a la catedral llega también gente
que hasta ha perdido la fe o no es cristiana.
Sean bienvenidos.
Y si esta palabra les está diciendo algo,
yo los invito a reflexionar en la intimidad de sus conciencias,
porque, como Cristo, les puedo decir:
El Reino de Dios no está lejos de ti,
el Reino de Dios está dentro de tu corazón.
Búscalo, y lo encontrarás.
17 de diciembre de 1978

 

Dice una frase bíblicamuy significativa:
"El Espíritu hace nuevas todas las cosas".
Nosotros somos los que envejecemos,
y queremos que todos se hagan
según nuestro patrón de viejos.
El Espíritu nunca es viejo;
el Espíritu siempre es joven.
17 de diciembre de 1978

 

Dios sigue salvandoen la historia.
Por eso, al volver a este episodio
del nacimiento de Cristo en Belén,
no venimos a recordar el nacimiento de Cristo
hace veinte siglos,
sino a vivir ese nacimiento, pero en el siglo veinte, en 1978,
en nuestra Navidad aquí en El Salvador.
Por eso es necesario
que a la luz de estas lecturas bíblicas
prolonguemos toda la historia
del pensamiento eterno de Dios
hasta los hechos concretos de nuestros secuestrados,
de nuestros torturados,
de nuestra propia triste historia.
Es allí donde tenemos que encontrar a nuestro Dios.
24 de diciembre de 1978

 

Ésta es la alegríadel cristiano:
Sé que en Dios soy un pensamiento,
yo, por más insignificante que sea,
el más abandonado de los seres,
en que nadie piensa.
Hoy cuando se piensa en hacer regalos de Navidad,
¡cuántos marginados en quien nadie piensa!
Piensen ustedes los marginados,
ustedes los que se sienten que no son nada en la historia:
"Sé que en Dios soy un pensamiento".

Ojalá mi voz llegara a los encarcelados
como un rayito de luz, de esperanza de Navidad,
para decirles también a ustedes los enfermos,
a ustedes los ancianitos del Asilo Sara,
a ustedes los enfermos del hospital y de los hospitales,
a ustedes los de las champas y de las barrancas,
a ustedes los cortadores de café, que están tratando
de recoger su único ingreso para todo el año,
a ustedes los torturados,
que en todos ustedes ha pensado el consejo eterno de Dios.
Los ama;
y, como María,
encarna ese pensamiento en sus entrañas.
24 de diciembre de 1978

 

El Concilio dice entonces, el misterio del hombre ya no se puede explicar
más que en el misterio del Dios que se hizo hombre.
Si un hombre quiere ver su propio misterio—
el sentido de su dolor,
de su trabajo,
de su angustia,
de su esperanza—
póngase junto a Cristo.
Si realiza lo que Cristo realizó—
hacer la voluntad del Padre,
llenarse de la vida
que Cristo da al mundo—
ese hombre está realizándose como verdadero hombre.
Si, al compararme con Cristo,
encuentro frente a él que mi vida es una antítesis, un revés,
mi vida es un desastre.
Ese misterio no lo puedo explicar
más que volviéndome a Cristo,
el cual le da la fisonomía verdadera
al hombre que quiere ser hombre auténtico.
24 de diciembre de 1978

 

Nadie podrá celebrar la Navidadauténtica
si no es pobre de verdad.
Los autosuficientes,
los orgullosos,
los que desprecian a los demás porque todo lo tienen,
los que no necesitan ni de Dios,
para ésos no habrá Navidad.
Sólo los pobres,
los hambrientos,
los que tienen necesidad de que alguien venga por ellos,
tendrán a ese alguien,
y ese alguien es Dios,
Emanuel,
Dios-con-nosotros.
Sin pobreza de espíritu
no puede haber llenura de Dios.
24 de diciembre de 1978

 

Cuando los pobres no tienendónde reposar sus cuerpos,
y sus niños, huyendo del frío,
no encontrarán más que hamacas improvisadas
entre sembrados, cafetales, etcétera,
nosotros hemos de pensar que la buena nueva del Salvador
es para todos.
La felicidad del Señor, que nos ha creado
para realizar su salvación, es para todos.
24 de diciembre de 1978 

 

María no es un ídolo.
El único Salvador es Dios, Jesucristo,
pero María es el instrumento humano,
la hija de Adán,
la hija de Israel,
encarnación de un pueblo,
hermana de nuestra raza,
pero que por su santidad fue capaz de encarnar
en la historia la vida divina de Dios.
Entonces, el verdadero homenaje
que un cristiano puede tributar a la Virgen
es hacer, como ella,
el esfuerzo de encarnar la vida de Dios
en las vicisitudes de nuestra historia transitoria.
24 de diciembre de 1978 

 

Entre los pobres
  quiso poner Cristo su cátedra de redención,
no porque sea malo el dinero,
sino porque el dinero muchas veces convierte en esclavos
a los hombres que idolatran las cosas de la tierra
y se olvidan de Dios.
25 de diciembre de 1978



Junto con ustedes, pues, queridos hermanos, yo necesito también recoger esta noche la buena noticia. Tengo que anunciarla como pastor; pero como pastor también ser uno de aquellos pastorcitos y recoger de los ángeles—ojalá con la misma sencillez y humildad de aquellos pastores, ustedes y yo—la noticia que conmueve los corazones. Cuanto más sencillos y humildes, cuanto más pobres y despojados de sí, cuanto más llenos de angustias y de problemas, cuanto más insolubles parecen los caminos de la vida, mirar hacia las alturas y oír la gran noticia: "¡Os ha nacido un Salvador!", y oír que haciéndole coro a esa gran noticia se canta por todo el universo: "Gloria a Dios en los cielos, y en la tierra paz a los hombres que Dios ama". (Lucas 2:11, 14).
25 de diciembre de 1978



Desde la Iglesiayo veo también las grandes deficiencias
de nuestro cristianismo
que nos ha definido hoy Medellín:
supersticiones,
tradicionalismos,
escándalos de la verdad que la Iglesia predica.
Y cuando se tiene dinero,
hasta se publican esos escándalos
como si se tratara de defender verdaderos valores.
No se dan cuenta que están defendiendo lo indefendible:
la mentira, la falsedad, un tradicionalismo sin vida
y, mucho peor, unos intereses económicos
a los cuales lamentablemente la Iglesia sirvió,
pero que fue pecado de la Iglesia,
engañando y no diciendo la verdad
cuando había que decirla.
31 de diciembre de 1978

Hay familias dondeno se forma la fe
porque se están dando unas tradiciones
envenenadas de intereses económicos, políticos,
revueltos con cosas de fe.
Se quiere una religión que ampare
únicamente esos intereses;
y cuando la Iglesia reclama
los egoísmos, los pecados
y los abusos de esas categorías,
entonces se piensa que la Iglesia se aparta de la verdad,
y estos "cristianos" se van con todo y sus hijos
a seguir viviendo unas tradiciones
que no son las verdaderas cristianas.
31 de diciembre de 1978



Simeón… dirigiéndose a José y a María les dice:
"Éste es señal de contradicción". (Lucas 2:34)
Los buenos o los malos que se arrepientan en él,
el perdón, la misericordia, lo recibirán.
Pero será también perdición de muchos,
porque la pecaminosidad,
el egoísmo,
el orgullo de muchos,
 lo rechazará.
¡Cristo es piedra de escándalo!
Por eso a mí me hacen un inmenso honor
cuando me rechazan,
porque me parezco un poquito a Jesucristo
que también fue piedra de escándalo.
Ya Simeón profetizó que la Iglesia, seguidora de Cristo,
tendría que ser como él.
31 de diciembre de 1978

 

La liberación que Cristo ha traído es del hombre integral, es todo el hombre el que urge salvar, alma y cuerpo, individuo y sociedad, es el Reino de Dios que hay que establecer ya en esta tierra.
Es ese Reino de Dios que se siente estorbado, maniatado por tantos abusos de la idolatría del dinero y del poder; y que es necesario derrocar esos falsos ídolos como cuando los primeros evangelizadores de América derrocaron falsos dioses que adoraban nuestros indígenas. Hoy son otros ídolos: se llaman dinero, se llaman intereses políticos, se llama seguridad nacional, idolatrías que están queriéndole quitar el altar a Dios. La Iglesia proclama que solamente podrá ser feliz el hombre cuando adore, como los magos, al único Dios verdadero.
7 de enero de 1979



Esos magos, trayendo en el símbolo del incienso,
del oro y de la mirra,
los dones
—y junto con los dones
el dolor, las angustias,
las preocupaciones concretas de sus pueblos
para pedir la salvación al único que la puede dar—,
se reflejan también en nuestra historia.
Si cada domingo,
cuando yo relato los hechos concretos de la semana,
no soy más que un pobre adorador del Señor, diciéndole:
Señor, te traigo lo que el pueblo produce,
lo que estas relaciones de los hombres salvadoreños,
ricos y pobres,
gobernantes y gobernados —
es lo que [el pueblo] está dando.
Y esto es lo que le traemos al Señor.
7 de enero de 1979



Mi posición de pastor me obliga a ser solidario
con todo el que sufre
y a acuerpar todo esfuerzo por la libertad
y la dignidad de los hombres.
7 de enero de 1979

 

Cristo les dice que su Reino no es de este mundo. Y esto no quiere decir que Cristo está marginado del poder y de las riquezas de la tierra. Lo que está diciendo es que él juzgará, desde otra dimensión religiosa, las conciencias de los políticos y de los ricos, y de los pobres también, desde unas perspectivas escatológicas, de Reino de los Cielos, de trascendencia.
14 de enero de 1979

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Contribuido por photo of Archbishop Oscar Romero Óscar Romero

Monseñor Óscar Arnulfo Romero, intrépido defensor de los pobres y desamparados, alcanzó renombre mundial durante sus tres años como arzobispo de San Salvador. Se murió por la bala de un asesino en 1980.

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