Oh Señor, feliz el pueblo que sabe alabarte con alegría y camina alumbrado por tu luz, que en tu nombre se alegra todo el tiempo y se entusiasma por tu rectitud. Sal 89:15-16

Querido Padre celestial, ¡cuán tiernamente tú has pensado en nosotros! ¡Cuánto bien tú nos permites experimentar una y otra vez! Tanto que nuestros corazones están alegres, y esta noche iremos a descansar llenos de alegría y agradecimiento porque somos tus hijos. Agradecimiento y alegría deben ser nuestro servicio para ti día y noche. Más que esto tú no nos pides, y en esto seremos fieles. Deseamos ser alegres y agradecidos por nuestras vidas. Aun cuando confrontamos horas sombrías, oh Señor y Dios nuestro, estamos llenos de la esperanza que nos trae alegría en el presente, así mismo el futuro y la seguridad de que tu salvación llegará. Ya hoy nos alegramos por lo que tú nos das. Amén.