Señor, en ti busco protección; ¡no me defraudes jamás! ¡Ponme a salvo, pues tú eres justo! Dígnate escucharme; ¡date prisa, líbrame ya! Sé tú mi roca protectora, ¡sé tú mi castillo de refugio y salvación! – Sal 31:1-2

Señor y Dios nuestro, te suplicamos darnos tu Espíritu, que encontremos tus caminos en la tierra y que vivamos con esperanza y certeza de que todo está en tu dominio, aun cuando veamos tanta injusticia y maldad. Que podamos permanecer bajo tu protección, viviendo según tus mandamientos y en tu Espíritu, porque tu Espíritu da testimonio de la verdad y anhela cambiar y levantar nuestras vidas. Tu Espíritu anhela llegar a todos los hombres que han sentido tu llamado, anhela que ellos vayan a ti y que tengan vida. Amén.