red maple leaf

Y porque ya somos sus hijos, Dios mandó el Espíritu de su Hijo a nuestros corazones; y el Espíritu clama: «¡Abbá! ¡Padre!» Así pues, tú ya no eres esclavo, sino hijo de Dios; y por ser hijo suyo, es voluntad de Dios que seas también su heredero. Ga 4:6-7

Querido Padre celestial, venimos ante ti como tus hijos, deseando tener la seguridad por medio de tu Espíritu que somos y seguiremos siendo tus hijos. Anhelamos vivir para la gloria de tu nombre bajo el amparo y guía del Señor Jesús en la expectación del gran día en el cual se cumplirán todas las promesas hechas a nosotros los humanos. Danos fuerza, especialmente en los días oscuros y conflictivos. Ayúdanos cuando amenaza el peligro y cuando la maldad avanza entre nosotros. Líbranos de todo mal, porque tuyo es el reino, el poder y la gloria por los siglos de los siglos. Amén.