Todos han pecado y están lejos de la presencia gloriosa de Dios. Pero Dios, en su bondad y gratuitamente, los hace justos, mediante la liberación que realizó Cristo Jesús. Dios hizo que Cristo, al derramar su sangre, fuera el instrumento del perdón. Este perdón se alcanza por la fe. Así quería Dios mostrar cómo nos hace justos: perdonando los pecados que habíamos cometido antes. Rm 3:23-25

Señor, Dios nuestro, alabamos tu nombre porque has establecido un trono de misericordia en la tierra, porque perdonas nuestros pecados por medio de la sangre de Jesús Cristo. Que tu misericordia se observe trabajando en muchos corazones. Derrama tu luz sobre todas las personas y permite que tu gloria sea conocida. Que tu gloria ilumine el corazón de los humanos, para alabanza de tu nombre y liberación de quienes aún están en la miseria. Guárdanos en tu Palabra, la cual hace milagros. Protege en nosotros todo lo que Jesucristo ha traído a la tierra, y que usemos sus bendiciones con sencillez de corazón. Haz que mucho se logre para la gloria de tu nombre y poder acercarnos más al día de Jesucristo, el cual esperamos con esperanza y anhelo. Amén.