En este monte destruirá el Señor el velo que cubría a todos los pueblos, el manto que envolvía a todas las naciones. El Señor destruirá para siempre la muerte, secará las lágrimas de los ojos de todos y hará desaparecer en toda la tierra la deshonra de su pueblo. El Señor lo ha dicho. Is 25:7-8

Señor, Dios nuestro, tu reino llegará. Tu ayuda nos asiste. Aunque tengamos que sufrir mucho, a ti te buscamos, porque nos has dado tu promesa. Tú has prometido que nos irá bien. Tú has prometido que mientras tu pueblo esté en la tierra tendrá fuerza para confiar en ti y esperar tu llegada con paciencia y alegría. Oh Señor, Dios nuestro, cúbrenos de tu poder y permite que tu fuerza de liberación sea revelada en nosotros. Tú sabes cuales son todas nuestras necesidades. Tú conoces lo que hay en cada corazón y sabes cómo ayudar, tú lo has prometido. Bendícenos y ayúdanos, para que tu nombre sea honrado entre nosotros. Que venga tu reino y que se haga tu voluntad en la tierra así como en el cielo. Amén.