Canten a Dios con alegría, habitantes de toda la tierra; canten himnos a su glorioso nombre; cántenle gloriosas alabanzas… Vengan a ver las obras de Dios, las maravillas que ha hecho por los hombres. Sal 66:1-2, 5

Señor y Dios nuestro, que se hagan tus milagros entre nosotros y bendícenos por medio de tus obras. Bendícenos en Cristo Jesús, el Salvador de muchas personas. Tu reino llegará para que al fin se realicen los grandes milagros que cumplen tu voluntad y se haga lo que a ti te agrada. ¡Señor Dios, Padre celestial, te alabamos! En ti vivimos, en ti creemos, en ti está nuestra esperanza, porque en ti queremos vivir día tras día y hora tras hora. Honrado sea tu nombre entre nosotros, porque tú eres nuestro Dios y Dios del mundo entero. Haz que tu luz brille en todas partes para que muchos millones de personas y naciones enteras glorifiquen tu nombre, porque en los últimos días las naciones vendrán y se postrarán ante ti. Entonces protégenos y bendícenos hoy y en el tiempo venidero, y permite que una y otra vez suceda algo que nos de fuerza y vida nueva. Amén.