Por lo tanto, ya que ustedes han sido resucitados con Cristo, busquen las cosas del cielo, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios. Piensen en las cosas del cielo, no en las de la tierra. Col 3:1-2

Señor y Dios nuestro, te damos gracias por enviar a nuestras vidas todo lo que cambia a nuestros pensamientos en cosas supremas y por permitir dirigirnos siempre a ti. Por medio de Cristo Jesús envíanos lo que es celestial. A cada individuo y en la vida de las naciones envía lo celestial, para que surja algo bueno y que la gloria no se la lleve el diablo sino tu Espíritu, tu Espíritu celestial únicamente. En su cerrazón los humanos pretenden hacer el mal, sin embargo tú puedes cambiarlos para bien. Tú puedes cambiar todo. Esa es nuestra fe. Confiamos en ti, nuestras vidas te pertenecen. Bendícenos con riquezas y poder celestial. Amén.