Yo soy el Señor tu Dios, que te sacó de Egipto, donde eras esclavo. No tengas otros dioses aparte de mí. No te hagas ningún ídolo ni figura de lo que hay arriba en el cielo, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en el mar debajo de la tierra. No te inclines delante de ellos ni les rindas culto, porque yo soy el Señor tu Dios, Dios celoso que castiga la maldad de los padres que me odian, en sus hijos, nietos y bisnietos; pero que trato con amor por mil generaciones a los que me aman y cumplen mis mandamientos. Ex 20:2-6

Señor y Dios nuestro, nos presentamos a ti, fuente de todo ser. Tú has dicho a los humanos: "Yo soy tu Dios. No tendrás ningún otro dios aparte de mí. A nadie más honrarás sólo a mí, tu Dios". Gracias por este mensaje maravilloso. Ayúdanos a reconocerte a ti cada vez más, para llenar nuestros corazones de la bondad y bendición que ya existe en la tierra, y así nosotros te escuchemos decir a ti, Todopoderoso: “Humanos, deténganse. Hagan las paces. Entre ustedes ninguno es más importante que el otro. Recuerden que yo soy Dios de todos, de sur y a norte, de oeste a este, en los mares y en todas partes. Yo soy el único Dios, y por medio de Cristo Jesús ahora soy su Padre”. Amén.