quince blossom

Reconozcan que el Señor es Dios; él nos hizo y somos suyos; ¡somos pueblo suyo y ovejas de su prado! Salmos 100:3

Padre celestial, que reconozcamos con gratitud que tú eres Dios. Tú, no nosotros, nos has hecho ser tu pueblo y las ovejas de tu prado. Bautízanos con la verdad que necesitamos durante toda la vida. Otórganos el don para discernir quiénes somos y qué debemos ser. Sana nuestros ojos de toda decepción para ya no engañarnos con las cosas transitorias y terrenales. Destapa nuestros ojos para ver lo eterno dentro y alrededor de nosotros. Haznos niños, niños verdaderos, quienes se despierten para exultar y regocijarse en todo lo que es inocente, y quienes agradecen a ti, Oh Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.