twig of wild huckleberries

Pero yo esperaré en el Señor; pondré mi esperanza en Dios mi salvador, porque él me escuchará. Nación enemiga mía, no te alegres de mi desgracia, pues, aunque caí, voy a levantarme; aunque me rodee la oscuridad, el Señor es mi luz. Miqueas 7:7–8

Querido Padre que estás en los cielos, ante ti estamos como tus niños, levantando nuestros ojos a ti. Somos pobres y necesitados, a menudo desdichados y atormentados. Que tu mirada descanse sobre nosotros y nos de la ayuda que necesitamos. Bendícenos cuando nos reunimos en el nombre de Cristo Jesús, para que seamos un pueblo que aprende a servirte en todos los caminos que andamos, aunque sean amargamente difícil. Danos fe verdadera para cada momento. Déjanos tener alegría y confianza por tu presencia entre nosotros tus niños, porque estarás con nosotros para siempre, hasta el gran tiempo de redención cuando nos regocijaremos con todas las generaciones pasadas y con todos los que viven hoy día. Amén.