Pues bien, ¿acaso Dios no defenderá también a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Los hará esperar? Les digo que los defenderá sin demora. Pero cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará todavía fe en la tierra? Lc 18:7-8

Padre celestial, nos rendimos a tu amor, mismo amor con el que Cristo viene a nosotros. Como niños decimos todos los días al mismo Señor Jesús: “¡Señor Jesús, ven, ven! Aunque hoy nosotros no podemos verte porque los tiempos han cambiado, ven al mundo, ven más y más en la historia del mundo. Envía cada vez más de tu naturaleza y bondad, a todo corazón humano. Ven al fin, ven pronto para poner fin a la adversidad, fin al poder del mundo con su carácter siniestro y hostil. ¡Señor Jesús, que por medio de ti amanezca un día con luz brillante y viva del Padre celestial! ¡Ven, Señor Jesús!” Amén.