El Espíritu Santo y la esposa del Cordero dicen: «¡Ven!» Y el que escuche, diga: «¡Ven!» Y el que tenga sed, y quiera, venga y tome del agua de la vida sin que le cueste nada. Ap 22:17

Señor, Dios nuestro y Padre celestial, habita con nosotros y deja resplandecer tu presencia con nosotros, porque somos tus hijos. En medio de toda la planificación humana somos tus hijos quienes te buscan sólo a ti, quienes buscan tu voluntad, tu reino, y todo lo que le has prometido a la humanidad. Llena nuestros pensamientos y sentimientos con tu poder para que nuestras vidas en la tierra pertenezcan a ti, así con nuestra entera voluntad poner todo lo que tenemos para ser de tu dominio. Porque nosotros queremos ser tus hijos, y tener una voluntad contigo; Dios todopoderoso. Deseamos tu reino. Oh Señor y Dios nuestro, ésta es nuestra voluntad y también tu voluntad. Por tanto, sucederá para la gloria de tu nombre. Amén.