¡Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha venido a rescatar a su pueblo! Nos ha enviado un poderoso salvador, un descendiente de David, su siervo. Lc 1:68-69

Dios nuestro Señor, querido Padre celestial, venimos a tu presencia a pedirte que te reveles a nosotros como verdadero, grande y omnipotente Dios, quien puede destellar luz sobre nuestra miseria y cambiarlo todo, permitiendo a nosotros encontrar reconciliación y redención en Jesucristo. Protégenos y ayúdanos con tu amor supremo. Permite que todas las naciones vean tu gracia y vean la victoria sobre todo pecado e injusticia. Haz que tu justicia llegue a la tierra y que la paz llene todo corazón humano y lo muestren en vida. Que todo lo que nos sucede sirva al bien. Ayúdanos a mirar siempre a ti, Señor y Dios nuestro, porque tú tienes el poder para dirigir y convertir todo a su correcto propósito. Amén.