Oh Dios de Sión, ¡tú eres digno de alabanza!, ¡tú mereces que te cumplan lo prometido, pues escuchas la oración! Todo el mundo viene a ti. Sal 65:1-2

Señor, Dios y Padre nuestro, del silencio reverente viene la alabanza que es debida a ti, oh Dios de Sion. Es justo para nosotros alabarte y guardar nuestras promesas a ti. De todas partes vendrán personas a ti, porque tú respondes a la oración. Protege a nosotros tus hijos en la tarea que nos has dado. Vigílanos para poder servirte de manera correcta y recibir de ti los dones que necesitamos para alcanzar tu reino y dar testimonio de tu nombre. Ayúdanos en cada paso del camino. Que nuestras vidas se encomienden a tu cuidado, para que siempre encontremos fuerza en ti, Dios y Salvador nuestro. Amén.