purple petunia flower

Las que son mis ovejas, oyen mi voz; y yo las conozco, y ellas me siguen. Y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. – Jn 10:27-28

Querido Padre celestial, te damos gracias por conmover nuestros corazones a modo de entender que somos tus hijos. Aun en medio de la confusión y la maldad, el miedo y el dolor, tú nos traes felicidad, sabemos que tú nos sostienes y que al final nos librarás de todo mal. Deja que tu Espíritu trabaje en todas partes. Danos paciencia cuando se necesita tiempo en nuestros propios corazones y en los corazones de nuestros semejantes, quienes también te pertenecen. Continúa fortaleciéndonos de manera que incluso la carga más pesada no nos aplaste y podamos exaltarnos de esperanza, ya que tú encauzas todo mal, para la gloria de tu nombre. Amén.