sprig of blueberries

Como ciervo sediento en busca de un río, así, Dios mío, te busco a ti. Tengo sed de Dios, del Dios de la vida. ¿Cuándo volveré a presentarme ante Dios? ¿Por qué voy a desanimarme? ¿Por qué voy a estar preocupado? Mi esperanza he puesto en Dios, a quien todavía seguiré alabando. ¡Él es mi Dios y Salvador! Salmos 42: 1–2, 5

Señor y Dios nuestro, como ciervo sediento en busca de agua refrescante, así anhelan nuestras almas por ti, Oh Dios. Nuestras almas tienen sed de ti, el Dios viviente. Nos encontramos en tu presencia y vertimos nuestro corazón a ti. Traemos ante ti todo lo que nos duele, todos nuestros sufrimientos y necesidades. También te traemos nuestras esperanzas y las muchas pruebas que tú nos has dado para no arruinar nuestras vidas, ya que pueden ser dirigidas a cosas superiores. Que la luz de tu Espíritu brille sobre nosotros hoy y siempre. Amén.