Walnuts

Desafortunadamente es verdad que muchos jóvenes no sienten ninguna atracción a la religión porque tanta gente religiosa frecuentemente anda de mal humor. Es porque esas personas todavía no están libres del control del diablo. Poca gente se da cuenta de que la buena gente es el viñedo del diablo. Él se mantiene ocupado trabajando en ellos. No se necesita preocupar por las personas que sólo viven por sus deseos. Ya las tiene en su reino y las puede dejar en paz porque no saben que él existe. Pero tan pronto como empiece a pensar alguien, «Tal vez hay un Dios», empieza a saber que también hay un diablo. La persona puede pensar que está fuera del poder del diablo porque ha dejado de pecar, pero en cuanto ande en temor del poder del mal, todavía está atrapado en su lazo. Algunas buenas personas siempre están pendientes del mal y ven malas posibilidades en todo, así que asustan a los jóvenes con sus caras largas. ¡Ojalá supieran cuán peligroso es pensar en el diablo sin pensar cada vez en Dios, y dejar que la mente se ocupe tanto del mal que se olvidan de que Dios es más fuerte! La única manera de librarse del lazo del diablo es cortar los lazos del temor, con fe en la victoria de Cristo.

Fuente: Parábolas de un leprocomio