peacock feather

Nos agobia, a veces, la angustia ante el dolor, la muerte, la soledad. Sufrimos la injusticia, y nuestros buenos deseos son estériles como el riachuelo tragado por el desierto. Y entonces, aun el cielo parece de plomo, donde rebota nuestra oración...¿A dónde nos llevas por estos caminos de absurdo? Movemos los pies sobre un desierto sin horizonte...Robustece nuestra fe, aunque siga siendo oscura. Sabemos que trabajas sobre nuestro ser, aunque dejes huérfana la sensibilidad. Sabemos que jamás nos pruebas por encima de nuestras fuerzas, ya que nos amas; pero tu amor nos parece incomprensiblemente injusto. A pesar de todo, aunque nos mates, no queremos dejar de confiar en Ti.

Fuente: Lucho Espinal, testigo de nuestra América