La visión apocalíptica nos ofrece la esperanza en que, al final, el bien prevalecerá a pesar de toda evidencia al contrario. En el Apocalipsis de Juan encontramos la justicia restaurada, y vemos a Dios acercarse a quienes más han sufrido en un mundo cruel, injusto, violento; un Dios que no ruge, y que no se pavonea como máximo dictador, sino que tiernamente «enjugará todas las lágrimas de sus ojos».

Fuente: En busca de paz