cinquefoil

Ninguno de nosotros puede comprar la salvación. ¡La salvación es un regalo gratuito del Señor! Un regalo gratuito de Dios que llega en nosotros y mora dentro de nosotros. Así como hemos recibido gratuitamente, somos llamados a dar gratuitamente; imitando a María quien, justo después de recibir el anuncio del Ángel, acude a compartir el regalo de fertilidad con su prima Elizabeth. Porque, si todo ha sido dado, hay que devolver todo. ¿De qué manera? Dejando que el Espíritu Santo  haga de nosotros un regalo para otros. El Espírito es un regalo para nosotros, y con su poder, debemos ser regalos para otros. Eso nos hace instrumentos de aceptación, reconciliación y perdón. Si nuestra existencia es transformada por la gracia del Señor, y porque la gracia del Señor nos transforma, no podemos guardar solo para nosotros su luz; más bien debe brillar para iluminar a otros.

Fuente: Discurso público el 8 de diciembre de 2014