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No deslicemos por este mundo para luego desvanecernos en el cielo, sin antes haber tocado la trompeta fuerte y largamente para nuestro Redentor, Cristo Jesús. Asegurémonos de que el diablo tenga un servicio de acción de gracias en el infierno, cuando reciba noticias de nuestra salida del campo de batalla.

Fuente: The D.C.D.