Chestnuts with leaves

Si tu madre está viva, bendícela
porque ella es la raíz más honda de tu existencia
y el manantial más alto de tu alma.

Si tu madre está muerta, bendícela
porque ella es tu antena entre la tierra y el cielo
y la voz más pura que habla en tu corazón.

Bendice a tu madre viva o muerta,
porque ella es la rama del árbol de donde desciendes
y la lámpara del país a dónde vas.

Bendice a tu madre muerta o viva,
porque ella es el avío de tu tránsito eterno
y está contigo en tu angustia, en tu amor y en tu esperanza.

Bendice a tu madre en el día y en la noche,
en las horas adversas y en las horas felices.

Tu bendición te elevará sobre el polvo del mundo
y Dios acogerá en su oído tu amorosa plegaria.

Fuente: Antología del Centenario