green grapes

El hombre no se mortifica [durante la cuaresma] por una enfermiza pasión de sufrir. Dios no nos ha hecho para el sufrimiento. Si hay ayunos, si hay penitencias, si hay oración, es porque tenemos una meta muy positiva, que el hombre la alcanza con su vencimiento: la Pascua, o sea, la resurrección, para que no sólo celebremos a un Cristo que resucita distinto de nosotros, sino que durante la cuaresma nos hemos capacitado para resucitar con él a una vida nueva, a ser esos hombres nuevos que precisamente hoy necesita el país. No gritemos sólo cambios de estructuras, porque de nada sirven las estructuras nuevascuando no hay hombres nuevos que manejen y vivan esas estructuras que urgen en el país.

Fuente: La violencia del amor