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Las mujeres verdaderas dominan el mundo – no en términos de poder, sino en términos de influencia. Considera, por ejemplo, a Maria la madre de Jesús. Ella no fue solamente la más cercana a Cristo, además, durante la boda de Caná fue ella quien se dio cuenta que ya no había bastante vino. Esto es muy típico de la mujer; porque el hombre bebe su vino pero usualmente no ve si hay algo más para otros. María vio que se había acabado el vino y su alma fue sensible a la situación...María no era impresionante, no en el pensar del mundo. Su gloria era interior. Así como Cristo fue el más hermoso de los hijos de los hombres (como dice en los Salmos), María fue la más hermosa de las mujeres; su cuerpo femenino era una combinación de belleza física y espiritual.

Fuente: Cosméticos santos y Madre Teresa