Circassian walnut

No soy un visionario: pretendo ser un idealista práctico. La religión de la no-violencia no está destinada meramente a los rishis y los santos, también se adecua a la gente común. La no-violencia es la ley de nuestra especie, como la violencia es la ley de las bestias. En el bruto, el espíritu yace dormido, de modo que aquél no conoce otra ley que la del poder físico. La dignidad del hombre requiere la obediencia a una ley más elevada: a la fuerza del espíritu. Por ello, me aventuré a proponerle a la India la antigua ley del autosacrificio. Porque el satyaghaha y sus derivados, la no-cooperación y la resistencia civil no son otra cosa que nombres nuevos para la ley del sufrimiento.

Fuente: Mi religión