two shells

Me gusta mi jardín, me gusta leer un libro, acariciar a un niño. Al morir, pierdo todas esas cosas y, en consecuencia, no deseo morir y temo a la muerte. Es posible que toda mi vida consista en esos deseos y si eso es así, no puedo evitar el tener miedo de todo aquello que me impida alcanzar su gratificación. Pero si han cedido su lugar y han sido sustituidos por otro deseo, el deseo de hacer la voluntad de Dios, de entregarme a él en mi estado actual y en cualquier futuro estado, entonces cuanto más han cambiado mis deseos tanto menos temo a la muerte y tanto menos existe la muerte para mí.

Fuente: No tengas miedo