wood fern

Los pueblos son libres para darse el régimen que ellos quieran, pero no son libres para hacer sus caprichos. Tendrán que ser juzgados, en el sistema político o social que ellos escojan, por la justicia de Dios, y Dios es el juez de todos los sistemas sociales. El evangelio, como la Iglesia, no puede ser acaparado por ningún movimiento social ni político.

Fuente: La violencia del amor