tropical gourds

La llamada de Cristo es dar de comer a los hambrientos, no a los saciados; salvar a los perdidos, no a los tercos; no llamar burladores, sino pecadores, a arrepentirse; no para construir y amueblar capillas, iglesias y catedrales cómodas cerca de casa dónde mecer y dormir profesores cristianos por medio de ensayos ingeniosos, oraciones estereotipadas y obras musicales artísticas, sino para levantar iglesias vivas por las almas de los indigentes, para capturar a hombres de entre las garras del diablo y arrancarlos de las mismas mandíbulas del infierno; para alistarlos y entrenarlos para Jesús y hacer de ellos un ejército poderoso de Dios. Pero esto sólo se puede lograr por medio de una religión que esté al rojo vivo, no convencional, sin restricciones y del espíritu santo, donde no se alabe ni predique a la iglesia o al estado, ni al hombre o sus tradiciones; sino sólo Cristo, el crucificado. Sin confesar a Cristo por medio de collares o ropa sofisticada, bastones de plata o cruces y cadenas de oro; las torres o paños de altares bordados espléndidamente; sino por sacrifico y heroísmo intrépidos en las trincheras más al frente.

Fuente: C. T. Studd: Cricketer & Pioneer