Cinnamon

Al combatir el espíritu de nuestra época, debemos luchar no sólo contra los pecados obvios de la fornicación, el engaño, el homicidio y otros similares, sino también contra la apatía y el temor. Casi nadie diría que se opone a la fidelidad y al amor, o a la justicia y a la paz; pero ¿cuántos de nosotros están dispuestos a luchar por estos principios con palabras y hechos? El espíritu de nuestra época nos ha entorpecido dándonos una conformidad tan fatal que ni siquiera nos molesta ignorar el mal que nos rodea. Sin embargo, si no nos declaramos en contra de la maldad de nuestros tiempos con el testimonio de las acciones de nuestra vida, entonces tenemos la misma culpa que los que han pecado intencionalmente. Todos debemos cambiar y tenemos que comenzar con nosotros mismos.

Fuente: Dios, sexo y matrimonio