straw star and pine branch

La actitud de María en Nazaret nos demuestra que es más importante ser que hacer, y debemos entregarlo todo a Dios para que lleguemos a ser realmente cómo Dios nos quiere. Es El quien hace tantas maravillas en nosotros. Maria es receptiva, pero no pasiva. Así como ella recibe a nivel físico el poder del Espíritu Santo, solo entonces le da carne y hueso al Hijo de Dios que se forma dentro del ella. También recibe la gracia y ella corresponde con la fe, a  un nivel espiritual. Por eso dice San Agustín que la Virgen «se concibió primero en el corazón, antes que en el vientre». Primero se concibió la fe, y luego el Señor. 

Fuente: Discurso público el 8 de diciembre de 2014